-¡Irene! ¡Palo! ¡A desayunar!- gritaba Soraya desde la cocina- ¿Cómo así que estas dos no se levantan? Como siempre tengo que ir yo a despertarlas, y mira la hora que es.
-Cariño no te estreses, todavía es temprano- dijo Sebastián tratando de calmar a su esposa.
-¿Temprano? Cada día la misma historia, parecen dos niñas de 6 años.
-¿Y eso te preocupa? Venga, que ya subo yo a despertarlas.
Sebastián subió las escaleras hasta la habitación de sus dos hijas que no habían atendido al llamado de su madre.
-¡Venga, perezosas, que ya es de día!- exclamó Sebastián abriendo las cortinas de la habitación.
-Papá, cierra las cortinas, me molesta la luz- se quejó Palo desde la cama.
-Palo, hija, ya es de día y tu madre está al borde del delirio, venga.
-Con lo bien que estaba yo en cama, no es justo- dijo Palo frotándose los ojos mientras se sentaba en la cama. Se giró y vio que su hermana todavía estaba dormida- ¡Ire! Para ti también es de día- dijo tirándole un cojín a la cabeza.
-¡Oye niña, no vuelvas a hacer eso!- gritó Irene muy enfadada mirando desafiante a Palo.
-No seas histérica y levántate que ya es de día.
-¿En serio? No me había dado cuenta- dijo Irene irónica.
-¡Niñas, el desayuno está en la mesa!- gritó de nuevo Soraya desde la cocina.
-Dios mío, es estresante hasta el cansancio- dijo Palo con fastidio.
-Totalmente de acuerdo. Bajemos antes de que le dé un ataque al corazón.
Palo e Irene bajaron las escaleras sin prisa y aún con el pijama. Entraron en la cocina con cara de sueño y tratando aún de despertarse bajo la atenta mirada de su madre.
-Y al fin se despiertan las bellas durmientes.
-Mamá, no es para tanto, aún es temprano- dijo Irene.
-Me parece que para la única que no es temprano es para mí. Todos los días la misma canción.
-Ya empezamos- dijo para sí Palo, cosa que le causó gracia a Irene.
-¿Cuál es el chiste?- preguntó Soraya indignada.
-Nada, mamá, no pasa nada.
-Bueno, voy a subir para vestirme- dijo Irene dándole un pellizco a su hermana en el cuello.
-Irene, esta te la guardo.
Mientras Irene se estaba arreglando para asistir a sus clases en la facultad sonó su teléfono.
-¿No vas a contestar?- preguntó Palo que entraba en la habitación.
-Sí, claro que voy a contestar, pero cuando termine de peinarme.
-Mira quien es… Es André, ya le contesto yo…
-Ni te atrevas- se giró y vio como Palo contestó a la llamada, corrió hacia ella arrebatándole el teléfono- ¡Dame eso mocosa!
-Solo quería saludar a mi cuñado…
-¿Cuántas veces tengo que decirte que solo somos amigos? Es que ni siquiera sé porque te tengo que dar explicaciones a ti de nada.
-Es que empatizo mucho Ire…- Irene la miró desafiante.
[Conversación telefónica]
-Hola André… no le hagas caso a mi hermana, es una histérica.
-Tranquila, no te preocupes.
-¿Cómo llamas tan temprano?
-Te llamaba para que encendieras la tele un segundo en el canal de deportes, están pasando algo que te interesa.
-Espera, ahora bajo al salón.
Irene salió a toda prisa de su habitación hasta el salón y encendió la tele en el canal deportivo.
-Gracias André, te debo una.
-Sabía que te interesaría.
-Nos vemos luego.
-Claro, hasta luego.
[Fin conversación telefónica]
-¿Quién era?
-Era su novio mamá…
-¿Cuál novio?
-Palo, ¿cuándo vas a dejar de fastidiar? No es mi novio mamá, era André.
-¿Qué están pasando tan interesante en la tele?- preguntó Palo.
-Es de…
-¡Ay, mi amor! Mi Gonzalito querido, el día que te agarre te secuestro.
-Dios mío… supongo que esto ya no tiene solución- dijo Irene señalando a su hermana.
-¡Cállate, fastidiosa, y escucha!
[Televisión: El delantero argentino del Real Madrid Gonzalo Higuaín…]
-Cariño no te estreses, todavía es temprano- dijo Sebastián tratando de calmar a su esposa.
-¿Temprano? Cada día la misma historia, parecen dos niñas de 6 años.
-¿Y eso te preocupa? Venga, que ya subo yo a despertarlas.
Sebastián subió las escaleras hasta la habitación de sus dos hijas que no habían atendido al llamado de su madre.
-¡Venga, perezosas, que ya es de día!- exclamó Sebastián abriendo las cortinas de la habitación.
-Papá, cierra las cortinas, me molesta la luz- se quejó Palo desde la cama.
-Palo, hija, ya es de día y tu madre está al borde del delirio, venga.
-Con lo bien que estaba yo en cama, no es justo- dijo Palo frotándose los ojos mientras se sentaba en la cama. Se giró y vio que su hermana todavía estaba dormida- ¡Ire! Para ti también es de día- dijo tirándole un cojín a la cabeza.
-¡Oye niña, no vuelvas a hacer eso!- gritó Irene muy enfadada mirando desafiante a Palo.
-No seas histérica y levántate que ya es de día.
-¿En serio? No me había dado cuenta- dijo Irene irónica.
-¡Niñas, el desayuno está en la mesa!- gritó de nuevo Soraya desde la cocina.
-Dios mío, es estresante hasta el cansancio- dijo Palo con fastidio.
-Totalmente de acuerdo. Bajemos antes de que le dé un ataque al corazón.
Palo e Irene bajaron las escaleras sin prisa y aún con el pijama. Entraron en la cocina con cara de sueño y tratando aún de despertarse bajo la atenta mirada de su madre.
-Y al fin se despiertan las bellas durmientes.
-Mamá, no es para tanto, aún es temprano- dijo Irene.
-Me parece que para la única que no es temprano es para mí. Todos los días la misma canción.
-Ya empezamos- dijo para sí Palo, cosa que le causó gracia a Irene.
-¿Cuál es el chiste?- preguntó Soraya indignada.
-Nada, mamá, no pasa nada.
-Bueno, voy a subir para vestirme- dijo Irene dándole un pellizco a su hermana en el cuello.
-Irene, esta te la guardo.
Mientras Irene se estaba arreglando para asistir a sus clases en la facultad sonó su teléfono.
-¿No vas a contestar?- preguntó Palo que entraba en la habitación.
-Sí, claro que voy a contestar, pero cuando termine de peinarme.
-Mira quien es… Es André, ya le contesto yo…
-Ni te atrevas- se giró y vio como Palo contestó a la llamada, corrió hacia ella arrebatándole el teléfono- ¡Dame eso mocosa!
-Solo quería saludar a mi cuñado…
-¿Cuántas veces tengo que decirte que solo somos amigos? Es que ni siquiera sé porque te tengo que dar explicaciones a ti de nada.
-Es que empatizo mucho Ire…- Irene la miró desafiante.
[Conversación telefónica]
-Hola André… no le hagas caso a mi hermana, es una histérica.
-Tranquila, no te preocupes.
-¿Cómo llamas tan temprano?
-Te llamaba para que encendieras la tele un segundo en el canal de deportes, están pasando algo que te interesa.
-Espera, ahora bajo al salón.
Irene salió a toda prisa de su habitación hasta el salón y encendió la tele en el canal deportivo.
-Gracias André, te debo una.
-Sabía que te interesaría.
-Nos vemos luego.
-Claro, hasta luego.
[Fin conversación telefónica]
-¿Quién era?
-Era su novio mamá…
-¿Cuál novio?
-Palo, ¿cuándo vas a dejar de fastidiar? No es mi novio mamá, era André.
-¿Qué están pasando tan interesante en la tele?- preguntó Palo.
-Es de…
-¡Ay, mi amor! Mi Gonzalito querido, el día que te agarre te secuestro.
-Dios mío… supongo que esto ya no tiene solución- dijo Irene señalando a su hermana.
-¡Cállate, fastidiosa, y escucha!
[Televisión: El delantero argentino del Real Madrid Gonzalo Higuaín…]
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