martes, 6 de marzo de 2012

CAPÍTULO V: NECESITO VERTE.

Era de noche y André y Andrea fueron a la casa de Irene para saber cómo le había ido la mañana y averiguar si Gonzalo le había respondido nuevamente.
-Hola… ¿Todo bien?- preguntó Andrea nada más entrar.
-Muy bien, más que bien- respondió Palo feliz.
-¿Pasó algo que nosotros no sepamos?- preguntó André intrigado.
-Sí, pasad y sentaos que ahora baja Ire y os cuenta todo con detalles, yo tengo que seguir con mi tarea.
-La esperamos, ve tranquila.
En unos segundos bajó Irene a toda prisa hasta el salón para saludar a sus amigos.
-Nos contó tu hermana que anda todo maravillosamente bien, ¿ha pasado algo?
-Andrea, ya sabes cómo es mi hermana, pero sí, todo anda bien, pero nada fuera de lo normal.
-¿Y Gonzalo te contestó nuevamente?
-Mira que eres chismoso, sí, me respondió nuevamente, y esta vez por mensaje privado.
-¿Mensaje Privado? ¿Qué tan privado puede ser ese mensaje, eh?- dijo Andrea con mirada divertida.
-Que malpensada eres, por Dios… solamente me mando el mensaje para pedirme mi dirección de correo electrónico.
-¿Y lo dices así, tan tranquila?
-¿Cómo quieres que lo diga?
-Bueno, eso es que quiere conocerte, está claro.
-Se lo darías ¿no?
-Sí, mujer, sí, se lo di, pero igual no podré hablar mucho con él.
-Mira, hoy te dejo el ordenador, igual esta noche se conecta y puedes hablar con él.
-André, no hace falta, igual lo necesitas.
-Tranquila, en mi casa todavía queda el ordenador de mesa, no te preocupes, quédatelo al menos esta noche.
-André tiene razón, te lo quedas esta noche y mañana nos cuentas, ¿te parece?
-Me parece estupendo, mañana si pasa cualquier cosa yo os cuento todo.
-Entonces nos vamos… Nos vemos mañana.
-Hasta mañana.
Irene subió a su habitación donde Palo había terminado de hacer su tarea.
-¿Todo bien?
-Sí, todo bien, André me dejó su ordenador para que pudiera hablar con Gonzalo esta noche.
-Ay, qué bueno… Es genial.
-Sí, espero de verdad que esté conectado y podamos hablar.
-Seguro que sí, me muero de ganas.
-Nena, cuidadito con chismosear…
-Tranquila, pero si sale el tema dile que lo quiero muchísimo.
-Está bien, se lo diré, pero no te prometo nada.
-Te quiero.
Gonzalo había terminado de cenar y se encerró en su habitación sin pronunciar ni palabra, cosa que tenía muy preocupados a sus padres, pero por un lado entendían que Gonzalo no estaba atravesando el mejor momento de su vida, y era normal que no tuviera ánimos ni para mantener una conversación durante la cena. En cuanto se encerró en su habitación lo primero que hizo fue encender el ordenador y ver si Irene estaba online para poder hablar con ella. Pensó que quizás era muy tarde para que pudiera estar conectada, pero igual decidió esperar un rato más, por si acaso.
Irene bajó a la cocina donde sus padres estaban terminando de cenar todavía.
-¿Qué tal el día, hija? Tu madre me contó que no estabas muy bien hoy.
-Muy bien papá, solo que me sentía algo cansada y no me apetecía ir.
-¿Todo bien con Nahuel?
-Sí, muy bien, se alegró muchísimo cuando le dije que me quedaría toda la mañana con él.
-Ya estará cansado de tu abuela- dijo gracioso Sebastián.
-Es posible, por cierto, Nahuel me mostró una caja enorme donde guarda todos sus ahorros y me dijo que me fuera… - Irene dejó la frase a medias.
-Que te fueras, ¿a dónde?
-A Madrid…
-¿Para qué querrías ir a Madrid?- preguntó su madre extrañada.
-Será para conocer al futbolista ese, Higuaín ¿no?
-Sí, ese es papá… Pero no voy a ir a ninguna parte, no ahora.
-O sea, que tienes pensado ir en algún momento.
-Pues sí, es mi sueño y pienso lograrlo algún día.
-No sé que tanto te pasa con ese chico, ni siquiera te conoce.
Irene no pensó que su madre no tenía ni idea de que sí la conoce, aunque fuera a través de la red.
-Me voy a mi cuarto, ya es tarde.
-Buenas noches hija.
-Buenas noches.
Irene subió a su cuarto a toda prisa y se metió en cama con el ordenador de André con la esperanza de encontrar a Gonzalo conectado y charlar con él aunque solo fuera un rato.
-¿Vas a conectarte?
-Sí, un rato, solo para ver si está conectado, no creo que tarde mucho.
-Tranquila, por mí no te preocupes.
Encendió el ordenador y de inmediato se conectó en el MSN…
A Gonzalo se le encendieron los ojos nada más ver que Irene acababa de iniciar sesión, justo cuando estaba a punto de desconectarse. No sabía por qué, pero su corazón latía a un ritmo imparable, se moría de los nervios, nunca había tenido contacto con una fan como lo estaba teniendo con ella.
Ninguno de los dos, a pesar de las ganas que tenían de iniciar una conversación, se atrevía a iniciar la charla…
Irene decidió empezar primero…
[Conversación MSN:]
Irene Farías dos Santos dice:
Hola!
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Hola! Cómo estás? Pensé que no te conectarías a estas horas.
Irene Farías dos Santos dice:
No es habitual en mí conectarme a estas horas.
Muy bien y tú?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Te mentiría si te dijera que estoy bien, pero supongo que no será el fin del mundo.
Irene Farías dos Santos dice:
No puedo ni imaginarme por lo que debes estar pasando, no debe ser fácil.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
No lo es, pero prefiero que no te lo imaginés. Es algo que no le deseo a nadie. Pero gracias al apoyo de personas como vos se lleva mucho mejor.
Irene Farías dos Santos dice:
No me des las gracias, lo hago porque quiero y me preocupa que de verdad que te pasen estas cosas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Tengo que confesarte algo… algo muy personal, ¿te importa?
Irene Farías dos Santos dice:
Claro, adelante…
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Desde que me mandaste el primer mensaje me pasa algo muy raro, no sé lo que es, pero cuando leí el segundo mensaje el corazón empezó a latirme muy deprisa, siento que te necesito…
(Irene se quedó pensativa ante semejante confesión, no podía dar crédito a lo que estaba leyendo)
¿Todo bien?
Irene Farías dos Santos dice:
Sí, todo bien, discúlpame. Es que… no sé qué decir, es todo tan… raro y repentino…
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Para mí también es raro y repentino, pero es lo que me dice el corazón… si yo te lo pidiera, ¿vendrías hasta acá para que nos viéramos?
Irene Farías dos Santos dice:
Gonzalo, me encantaría poder viajar y conocerte, pero no puedo, simplemente no puedo.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Entiendo… ¿eso quiere decir que solo tenés un interés en mí profesionalmente? ¿no te gusto como persona?
Irene Farías dos Santos dice:
No trates de complicarlo más, no es que no me gustes, es que no me encuentro en un momento de mi vida sencillo para poder viajar hasta allá.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Entonces… ¿estarías dispuesta a venir a verme en otro momento?
Irene Farías dos Santos dice:
Claro que estaría dispuesta, pero ni yo misma sé cuándo podré viajar, estoy en plenos estudios y mi familia no puede costearse mi viaje y mi estancia por el momento.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Si el problema es el dinero, yo estoy dispuesto a costearte e vuelo y te ofrezco mi casa para los días que necesites, no me importa.
Irene Farías dos Santos dice:
No quiero abusar de tu confianza, además no me conoces de nada, ¿por qué tanto interés en que vaya?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Es cierto, no te conozco. Y tengo interés en conocerte porque necesito encontrar a alguien en mi vida que trate de comprenderme y entenderme, no estoy pasando por mi mejor momento, ni profesional ni mucho menos personal.
Irene Farías dos Santos dice:
Te entiendo, pero no por eso debes estar desesperado en conocerme. Y siento mucho que no estés pasando un buen momento en tu vida. Si necesitas ayuda voy a estar aquí, al otro lado, pero no me pidas más, por favor.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Tenés razón, pero necesito algo más que ayuda, necesito alguien que me quiera por lo que soy y no por lo que tengo, necesito un abrazo, un beso, necesito a alguien cerca.
Irene Farías dos Santos dice:
¿Y crees que yo puedo darte todo eso?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Algo adentro de mí me dice que vos sí podés ser esa persona que tanto necesito ahora mismo, quiero rehacer mi vida, y quiero que sea con vos.
(Irene no daba crédito a lo que estaba leyendo, pensó que era muy tarde y podría ser producto de un sueño, pero era la realidad, la persona que más ama en el mundo le acababa de decir que quería compartir el resto de su vida con ella, así, sin más, qué iba a decirle a él, y lo que era peor… ¿qué le iba a decir a su familia?)
Irene Farías dos Santos dice:
Gonzalo, es muy tarde y necesito dormir y descansar, y sobre todo pensar en todo esto, piensa que no es fácil para mí tomar una decisión tan así, de repente. Necesito tiempo, mucho tiempo, espero me comprendas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Te entiendo, tomate el tiempo que necesités, te voy a esperar. Y espero que esto no impida que sigamos hablando.
Irene Farías dos Santos dice:
Tranquilo, claro que podemos seguir hablando, pero sin mencionar este tema. Por favor. Ahora lo mejor es que descansemos, podemos hablar mañana o cuando puedas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Claro, hablamos mañana sin falta. Un beso grande y que pases buena noche.
Irene Farías dos Santos dice:
Buenas noches. Hasta mañana.
[Fin de la conversación vía MSN]
Irene no consiguió dormir en toda la noche, se la pasó dando vueltas pensando en esa conversación, estaba confundida, no sabía qué hacer, todo era demasiado repentino y brusco para ella. Quizás para Gonzalo fuese fácil afrontar todo esto, porque puede tener a la mujer que quiera, pero para Irene todo esto es algo nuevo, nunca había sentido nada como lo que siente por Gonzalo, ¿debe marcharse a Madrid y aclarar sentimientos con Gonzalo?

viernes, 10 de febrero de 2012

CAPÍTULO IV: LA RESPUESTA.

 -¿André, Andrea? ¿Qué hacéis aquí?
-Venimos a contarte algo que te va a dejar boquiabierta- dijo Andrea emocionada.
-Pasad, pasad.
-No adivinas lo que venimos a contarte- dijo André poniéndole intriga.
-¿Pero qué pasó?
-Eso, ¿qué pasó?- dijo Paloma que entraba en el salón.
-Yo también quiero saber- añadió Nahuel.
-Está bien, sentaos, porque la cosa es fuerte.
-¿Cómo fuerte? ¿Es algo malo?-preguntó Irene.
-No es malo, es maravilloso.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?- dijo Andrea.
-Díselo tú, mejor.
-Suéltalo ya- Irene, Palo y Nahuel estaban expectantes esperando conocer la noticia.
-André me contó que ayer le mandaste un mensaje a Gonzalo.
-Sí, ¿y?
-Pues que Gonzalo te respondió.
-Espera un segundo, ¿me estás diciendo que el mismo Gonzalo Higuaín me respondió?
-Sí, eso mismo.
-Eso no es cierto, es una broma.
-Ay Ire, es verdad, ¿o crees que tus amigos te iban a mentir en algo como esto? No me lo puedo creer. Quiero ver ese mensaje.
-Mira, aquí está el mensaje- André les mostró la pantalla del ordenador donde se veía el mensaje.
-Gracias por estar ahí- leyó Irene muy bajito totalmente incrédula- No puede ser verdad.
-Es increíble Ire, como te envidio hermana.
-Sabe que existo- dijo Irene casi llorando.
-Claro que lo sabe, siempre lo supo- dijo Andrea abrazándola.
-Andrea, no digas estupideces con eso del destino, el sigue sin saber quién soy, a pesar del mensaje.
-Dios, que negativa, así seguro que no lo conocerás en la vida.
-Ire, ahora sí, tienes que viajar a Madrid- dijo Palo emocionada.
-Palo, ¿cómo crees? Tengo que seguir mis estudios, y el dinero no nos basta para viajar hasta allá. Además ni sé donde vive.
-Cierto, pero mira yo creo que lo acabarás conociendo, Gonzalo es el primer tweet que responde, será por algo- dijo Palo.
-Palo tiene razón- añadió André- No todos los días le manda un mensaje a uno un jugador de fútbol.
-Nena, tienes que mandarle otro- dijo Andrea.
-¿Para qué? No tengo nada más que decirle, además no me responderá de nuevo.
-Yo creo que sí tienes muchas cosas que contarle.
-Es cierto Ire, si no le mandas tú un mensaje, se lo mando yo- dijo Palo entusiasmada.
-Ah no, eso sí que no, tú no mandas nada, que a saber lo que pensará de ti. Ya se me ocurrirá algo. Venga Palo, ya es hora de que te vayas, es tarde.
-Madre mía, me voy ya, nos vemos a la tarde- dijo Palo saliendo como un rayo.
-¿Y qué vas a mandarle?- preguntó Andrea.
-No sé. No se me ocurre nada.
-Deberías pensar algo breve pero con mucho significado, y que sea original- propuso André.
-Vamos a ver, déjame el ordenador- André le dio el ordenador- Ya sé, le pondré esto.
Andrea y André miraron el mensaje que Irene le había mandado a Gonzalo.
-Me gusta, es simple pero muy profundo- dijo Andrea.
-Desde luego, seguro te responde de nuevo.
-¡No quiero hacerme ilusiones!
-Bueno Ire, nos vamos que tenemos cosas que hacer antes de llegar a la facultad, te dejo mi ordenador por si te responde, estate atenta.
-Gracias André, no tienes por qué hacerlo.
-Lo hago porque sé que te hace mucha ilusión. Nos vemos a la tarde.
-Un besito nena, pásalo bien.
-Hasta luego.
Irene cerró la puerta y vio que su hermano había terminado de desayunar.
-Ire, ¿qué vamos a hacer toda la mañana?
-Pues no lo sé, ¿qué te apetece hacer?
-La verdad no lo sé…
-¿Quieres que vayamos a leer un rato?
-Claro, vamos.
Los dos subieron a la habitación de Nahuel para leer los libros de cuentos que tenía en su cuarto.
-¿Cuál quieres leer?
-A ver… este, este es mi favorito.
-Muy bien, entonces leámoslo- Ire le dio el libro a su hermano y este con mucho interés empezó a leer en alto.
Irene trataba de prestarle la mayor atención posible a su hermano, pero era incapaz de sacarse de la cabeza a Gonzalo, pero ¿por qué? Nahuel se dio cuenta de que su hermana estaba distraída y paró de leer.
-¿Por qué paras?
-Porque no me haces caso.
-Sí que te hago caso.
-Ire, ¿te pasa algo?- preguntó Nahuel preocupado.
-No, cariño, no me pasa nada, solo que no he dormido nada.
-Yo sé que te pasa algo y no me lo quieres contar porque soy muy pequeño- la verdad Ire se había quedado perpleja, Nahuel tenía razón, algo la preocupaba- ¿Quieres ir a Madrid a ver a Higuaín verdad?
-Nahuel, no puedo irme a Madrid, y lo sabes.
-Sí que puedes. Yo puedo ayudarte.
-No puedes ayudarme… No tienes dinero suficiente, además qué voy a hacer allá, si ni sé dónde vive.
-Sí que tengo dinero, mira-Nahuel se acercó a una caja metálica que había sobre el escritorio, la alcanzó y se la llevó a su hermana.
-¿Qué es esto?
-Ábrela.
Ire abrió la caja y se quedó boquiabierta. La caja estaba llena de los ahorros de su hermano. Con todo eso, podrían viajar los 5 a Madrid.
-Nahuel, ¿de dónde sacaste todo este dinero?
-De lo que me dan en Navidades, en los cumpleaños y demás, ¿en qué los voy a gastar yo? Si quieres te lo presto para que vayas a Madrid.
-No, no hace falta, no tengo por qué ir a Madrid, me voy a quedar aquí.
-¿De verdad de verdad?
-De verdad de verdad.
Se pasaron la mañana leyendo y jugando hasta que sonó el timbre.
-¡Madre mía, es la hora de la comida y no preparé nada!
-Hola, ya estoy en casa- era Palo que acababa de llegar de clases.
-Hola Palo, discúlpame, pero no hice nada de comer, estuve toda la mañana con Nahuel y se me pasó el tiempo volando.
-No pasa nada, igual puedes hacer algo ahora rápidamente ¿no?
-Sí, ahora preparo algo.
-Voy a dejar esto en el cuarto y bajo.
Palo subió hasta su cuarto y dejó sus cosas, bajó al salón y vio el ordenador de André.
-Ire, ¿qué hace aquí el ordenador de André?
-Lo dejó por si Gonzalo me respondía.
-Que buen amigo que es, ahora miro si te respondió.
Al fin Gonzalo y su padre llegaron a casa después de conocer una segunda opinión en Barcelona.
-¿Qué te dijo el médico, hijo?- preguntó su madre nada más verlo.
-Que me someteré a un tratamiento durante 5 días para ver si mejoro algo, si no, tendré que operarme.
-Dios quiera que salga todo bien.
-Voy a descansar un rato- Gonzalo estaba deprimido y lo único que quería era descansar y olvidarse de todo.
-Lo veo muy deprimido.
-No te preocupes, verás que en estos cinco días mejora mucho.
Gonzalo se encerró en su cuarto y encendió el teléfono. Al momento vio que había recibido un nuevo mensaje en Twitter. ¿Quién sería ahora? No se lo podía creer, era la misma persona que le mandó el mensaje esta última noche. Gonzalo sin saber por qué se emocionó y se sintió aliviado por un momento, se le olvidaron los problemas durante unos segundos. Ese mensaje lo llenó de esperanza. Esa chica tenía algo de especial, pero no sabía qué. Entonces decidió mandarle un mensaje privado para saber un poco más sobre ella, quién sabe si esa chica podría ser el amor de su vida. En esas estaba cuando llegó Ezequiel.
-¿Qué haces tan concentrado?
-Mandar un mensaje.
-¿A quién?- preguntó Ezequiel intrigado.
-A nadie, no es importante.
-¿Cómo que a nadie? Déjame ver…
-Ezequiel no seas pesado…
Ezequiel le arrebató el teléfono y vio lo que Gonzalo había escrito.
-Nada importante ¿no? Así que mensajeándote con una chica y no me dices nada.
-Es una fan, quiero agradecerle su apoyo.
-Claro, ¿quieres que me lo crea? Quieres agradecerle pidiéndole su dirección de correo electrónico, Gonzalo, no me mientas.
-Está bien, creo que me gusta la chica, y sí que es una fan, solo que es la única que de momento me muestra su apoyo de verdad, y no es una histérica de esas que me manda tweets depravados, y me gustaría conocerla más, eso es todo.
-Ya, me parece bien que quieras rehacer tu vida, ¿pero crees que una fan es lo adecuado? ¿No piensas que pueda aprovecharte de ti?
-Ezequiel, Irene no es Carolina.
-¿Y cómo lo sabes? Ni siquiera la conoces.
-Eze, siento que va a salir bien, no sé, tengo una corazonada.
-Está bien, si tú lo crees así, está bien. ¿Y qué tal por Barcelona?
-Normal, en 5 días tendré que hacerme otras pruebas.
-Verás que todo sale bien. Ten fe.

Mientras, en casa de Irene…
-Ire, ven aquí, tienes un nuevo mensaje privado.
-¿Mensaje privado?- Ire fue corriendo al salón.
-Sí, mira.
Irene abrió el mensaje nerviosa…
-¿De quién es?
-Es de Gonzalo…
-¿¿¿¿QUÉ???? ¿Estás hablando en serio?
-Sí, hablo en serio.
-¿Y qué pone?
-Que me quiere conocer y me pidió mi dirección de correo electrónico.
-No me lo puedo creer… dásela, no lo dudes…
-¿Crees que haré lo correcto? No quiero ilusionarme.
-Ire, no seas idiota, y dásela, ¿qué pierdes con eso? Igual él siente algo…
-Palo, ¿cuándo vas a dejar de tener pajaritos en la cabeza? Gonzalo no puede sentir nada por mí porque no me conoce…
-Pues por eso quiero tu dirección de correo, para conocerte más, porque con tus mensajes le parecerías una persona interesante.
-Está bien, se la mandaré.

En pocos minutos Gonzalo recibió un mensaje privado con la dirección de correo de esa misteriosa chica que tantas ganas tenía de conocer. En un segundo la agregó en su cuenta de correo electrónico y deseaba verla pronto conectada para hablar con ella. Gonzalo se acordó del colgante que encontró en la calle y pensó… ¿será para ella la otra mitad de mi corazón?

martes, 27 de diciembre de 2011

CAPÍTULO III: ¿SABES QUE EXISTO?

 Irene se había levantado más temprano de lo normal, toda la noche estuvo dando vueltas en la cama y apenas consiguió dormir unas horas. Definitivamente algo se salía de lo normal, se sentía así desde que le dejó ese mensaje que ni siquiera sabía si lo habría leído o no. Se dio una ducha para relajarse y aclarar los pensamientos. Eran solo las 7 de la mañana y no tenía clases hasta las 12 del mediodía, pero no tenía sentido seguir en la cama si sabía que no iba a dormir ni un solo segundo más. Bajó a la cocina dejando durmiendo a Paloma.
-Buenos días mamá- dijo entrando en la cocina.
-Buenos días, ¿qué haces levantada a estas horas? Es muy temprano.
-No era capaz de dormir y no me apetecía estar en cama.
-¿Estás bien hija?
-Sí mamá, estoy bien- dijo con una sonrisa fingida- ¿Y papá?
-Ya se fue, tenía que faenar en el barco antes de salir.
-¿Me puedo quedar yo con Nahuel hoy?
-¿No tienes clase hoy?
-Sí, pero no me apetece ir, además solo tengo una clase, luego llamaré a André o Andrea para que me dejen sus apuntes.
-Como quieras, voy a llamar a tu abuela para que no venga entonces.
-Claro.
Soraya sabía que su hija no estaba bien, se lo notó, es su hija y la conoce muy bien, pero prefirió no interrogarla, no quería agobiarla, sabía que tarde o temprano le contaría lo que estaba pasando.
-Mamá, no hace falta que vengas hoy, Irene se quedará con Nahuel.
-¿No tiene clases hoy?
-Sí, pero está algo cansada y no le apetece ir, así que ella cuidará del pequeño.
-Está bien, de todas formas me pasaré esta tarde.
-Claro. Solo era eso, hablamos mañana.
-Ire, ya llamé a tu abuela para que no venga.
-Vale, puedes ir tranquila, ya haré yo el desayuno.
-Y despierta a tu hermana, que no llegue tarde.
-Descuida, todo estará en orden.
Irene se quedó sola en casa con Paloma y Nahuel. Todavía era pronto para despertar a Paloma, así que decidió sentarse a ver la tele mientras pasaban las horas.
Gonzalo acababa de llegar al Hospital Universitario Dexeus de Barcelona para conocer una segunda opinión acerca de su lesión. Estaba con su padre en la sala de espera y se le notaba un tanto tenso y nervioso.
-Tranquilo hijo, verás cómo nos recomienda bien.
-Prefiero no pensar en nada, que sea lo que Dios quiera que sea y ya.
-Te noto más raro que ayer, ¿te pasó algo?
-No, nada, solo que no pasé buena noche.
-¿Seguro que solo es eso?
-Sí, de verdad, solo es eso.
Se pasó la mañana en la clínica conociendo el diagnóstico y la opinión del doctor Cáceres. Era más de mediodía cuando salió del hospital. Para sorpresa de Gonzalo, no había ni un solo periodista a la salida del complejo hospitalario.
-¿Dónde están los periodistas?- preguntó Gonzalo extrañado.
-Ni idea, pero bueno, es mejor así, no te conviene toda esa multitud.
-Es cierto.
-Hijo, no desistas, serán cinco días muy largos, ya se verá lo que hacemos cuando pasen, igual y estás mejor dentro de cinco días.
-No lo sé, pero no parece que esto vaya a mejorar con ese tratamiento, algo me dice que no va a salir bien.
-Tienes que ser optimista, ten fe.
-Eso hago, papá, eso hago.
-Paloma, venga, arriba, que es de día- dijo Irene entrando en la habitación abriendo despacio las cortinas del cuarto.
-¿Ya es de día?- preguntó Paloma con fastidio.
-Sí, ya es de día. Venga, que tienes el desayuno listo.
-¿Cómo así que te levantaste tan temprano? ¿Y mamá?
-Hoy no me apetece ir a clases, así que mamá ya se fue, yo me quedaré hoy con Nahuel.
-Que bien vivís los universitarios. No es justo.
-Algún día tú también podrás hacerlo. Venga.
-Ojalá que sí.
-Vamos, voy a despertar a Nahuel. Te espero abajo.
Irene salió de la habitación para ir a despertar a su hermano. Nahuel no acudía a un colegio como los demás niños de su edad, sino que recibía la visita de un tutor personal proporcionado por el centro escolar.
-Nahuel, ya es de día- dijo Irene sentándose en la cama al lado de su hermano.
-No me quiero levantar.
-Venga, no seas perezoso, que hoy me quedo yo contigo.
-¿En serio?- preguntó Nahuel levantándose de un salto.
-Veo que te hace mucha ilusión- dijo Irene abrazando a su hermano.
-Sí, mucho.
-Venga, que mamá te dejó aquí la ropa para que te vistas, vamos.
Nahuel salió de la cama y empezó a vestirse a toda prisa, mientras Irene lo observaba con atención. Sentía una gran admiración por su hermano, a pesar de la enfermedad no tenía nada que envidiar a ningún otro niño, es más, podría asegurar que era mucho más listo que los demás. En cuanto lo observaba también le vino a la mente Gonzalo, inevitablemente pensaba en él a cada segundo que podía. ¿Dónde estaría ahora?
-Ire, ¿estás bien?- dijo Nahuel interrumpiendo sus pensamientos.
-Sí, estoy bien, vamos a desayunar.
Los dos bajaron hasta la cocina donde ya estaba Paloma desayunando.
-Vaya rapidez.
-Es que hoy no me apetece estar más en cama, además me moría de hambre.
-Venga Nahuel, siéntate.
-Oye, Ire, ¿crees que Gonzalo habrá leído tu mensaje?
-No lo sé, y la verdad prefiero no pensar en eso.
-¿Qué Gonzalo es ese?- preguntó Nahuel.
-Higuaín.
-¿El futbolista?
-Sí, el futbolista.
-¿Y por qué le mandaste un mensaje?
-Porque se lesionó muy grave y quería darle ánimos.
-¿Se lesionó? Que mal…
-Sí, cariño, pero ya verás que pronto se pone bien y volverá a marcar muchos goles.
-¿Cómo antes?
-Claro que sí, como antes.
-Ojalá sea así- dijo Palo- Estas lesiones son de las que te marcan para siempre.
-Palo, Ire tiene razón, Higuaín volverá a marcar muchos goles porque es el mejor, ¿a que sí?
-Pues claro que sí, es el mejor de todos.
-Ahí estoy de acuerdo.
-¿Ha sido el timbre?- preguntó Irene levantándose.
-Sí, ¿quién será tan temprano?
-No lo sé, voy a ver.
Irene fue hasta la puerta para ver quien venía a verlos a estas horas.

domingo, 25 de diciembre de 2011

CAPÍTULO II: TODO SE COMPLICA.


-Palo, ¿estás bien?- preguntó Tania viendo a Palo un tanto triste.
-No, no estoy bien, no es justo que pasen estas cosas…- dijo casi llorando.
-¿Qué pasó? ¿Está todo bien en tu casa?
-En mi casa está todo como siempre, no te preocupes…
-¿Entonces, cual es el problema?
-Pues que mi Goni está lesionado muy grave y estará muchos meses sin jugar…
-¡¿Qué?! Eso no puede ser… no puedes hablar en serio.
-Sí que hablo en serio, no es justo que a él le pase esto.
-Desde luego que no, debe estar pasándolo fatal…
-Sí, no sabes cuánto me gustaría poder estar con él ahora para darle ánimos…
-Perdóname Palo, pero a Gonzalo le darías de todo menos ánimos, ¿o no?- dijo Tania intentando romper el hielo con una broma.
-Ay, no digas eso, es en serio… Ahora lo que más necesita es apoyo y mucho cariño, nada más.
-¿Y estás segura de que podrías darle todo eso?
-Pues claro, lo quiero mucho.
-Ya Palo, pero asúmelo, él no te conoce y será muy difícil que algún día llegues a conocerlo.
-Tania, para mí es posible el llegar a conocerlo, mucho más que posible.
-Claro, nada es imposible, pero ¿crees que de verdad que te correspondería?
-No lo sé… pero no pierdo nada con intentarlo…
-Palo, Gonzalo es un futbolista, y aunque aparente ser una persona normal, es famoso y con dinero, será muy difícil que se fije en una chica como tú o como yo, hazte a la idea.
-Claro que no, Gonzalo no es como los demás, es diferente, y estoy segura de que antes que fijarse en una estúpida se fijaría en mí o en ti. ¿Por qué no?
-Ya me gustaría a mí tener esas esperanzas que tú tienes, de verdad.
-Soñar no cuesta dinero y yo creo en mis posibilidades.
-Cosa que me alegra… ¿Y tu hermana?
-¿Mi hermana qué?
-Digo… ¿Cómo está con lo de Gonzalo? Como también le gusta, no sé…
-Irene es una insensible… Me dijo que no me preocupara, que se recuperaría pronto.
-¿Por qué la llamas insensible?
-¿Cómo que por qué? Si lo quisiera de verdad estaría igual de preocupada que yo, y no es el caso.
-¿Y cómo sabes eso? Igual está tan preocupada como tú o incluso más… lo que pasa es que igual quiere aparentar…
Desde luego Tania tenía toda la razón, Irene se moría de la preocupación por la lesión de Gonzalo y los duros momentos que le esperarían a partir de ahora, pero por desgracia ella no podía hacer nada por él, más que rezar para que se recuperara pronto y mandarle sus mensajes de ánimo. Aunque muy últimamente sus rezos tenían un solo destino, su hermano Nahuel. Los compañeros de Irene habían notado que su estado de ánimo no era el de siempre y se acercaron a preguntarle qué le pasaba.
-Ire, ¿estás bien?- preguntó Andrea sentándose a su lado.
-Sí, solo que he dormido poco, nada más.
-¿De verdad que solo es eso? Parece algo más que falta de sueño…
-De verdad que solo es eso, te lo juro…
-Sigo sin creerte… ¿le pasó algo a tu hermano?
-No, Nahuel está bien dentro de lo que cabe, sin cambios.
-Pues sigo pensando que algo te pasa.
-Será que el estúpido de Higuaín se ha lesionado- dijo Paulo acercándose a escuchar la conversación.
-Paulo, no hables así de él delante de mí, ¿te parece?- soltó Irene con rabia.
-Discúlpame, pero es lo que pienso… Ese… jugadorito no merece que te preocupes tanto por él, déjalo que se hunda en su desgracia…
-Eres odioso, ¿lo sabías?- dijo Irene apartándose del lugar.
-¿Estás contento? Ya lo conseguiste…- dijo Andrea.
-Ni que fuera para tanto la lesión de ese estúpido.
-Déjalo ya ¿no? No ves que lo único que haces es hundirla más… déjala que sufra si quiere.
-Mujeres…- dejó caer Paulo una vez que Andrea se fue tras Irene.
-¿Pasó algo?- preguntó André nada más llegar.
-Que tu novia está deprimida por la lesión de Higuaín…
-Paulo, ya, no es mi novia, y si está deprimida no la presiones, sabes que es muy sensible.
-¿Tú también? De verdad que sois unos blandos.
Irene no tenía la cabeza para estudiar, estaba demasiado sumida en sus pensamientos. ¿Por qué diablos estaba así? Si ni siquiera lo conoce. Al terminar las dos primeras clases tuvieron un breve descanso para relajarse. Aprovecharon para acercarse a la cafetería a tomar algo caliente.
-Nena, de verdad me preocupas.
-Andrea, no hace falta que te pongas así por mí.
-Sí que me pongo así, soy tu mejor amiga y nos conocemos desde pequeñas. Dime qué te pasa… ¿Es por lo de Higuaín?
-Sí, es por eso, pero no sé por qué estoy así.
-Porque lo admiras mucho y no te gusta que le pasen esas cosas, es normal.
-¿Tú crees que sea tan normal? Andrea, tengo 19 años no 16 como mi hermana. No estoy para perder el tiempo con estas preocupaciones.
-Irene… ¿Alguna vez te paraste a pensar que haya algo más que admiración hacia él?
-No te entiendo… ¿Qué más puede haber?
-No lo sé… eso solo lo sabes tú…
-Andrea… no empieces con tus misterios, dilo ya- Andrea la miró con cara de obviedad- Ay no, Andrea, no estoy enamorada de él… ¿cómo voy a estar enamorada de una persona que no he visto en mi vida? Probablemente no lo vaya a conocer nunca, además ni siquiera sabe que existo.
-Irene, sabe que existes, lo que pasa es que tú no lo sabes…
-Andrea, no me sueltes el rollo del destino, porque Gonzalo y yo no nacimos para estar juntos. Él es futbolista y yo aficionada al fútbol, nada más.
-Cómo quieras, si tú lo dices…
André seguía muy de cerca la conversación, en realidad estaba asustado de que Irene pudiera sentir algo más que admiración por Higuaín, en realidad sentía algo por ella pero no se atrevía a decírselo por miedo a que lo rechazara a pesar de que fueran amigos desde la infancia.
Era por la mañana y el despertador de Gonzalo había sonado como de costumbre solo que hoy no tenía que acudir al entreno, en realidad no sabía que iba a hacer, esto de no tener en qué ocupar el tiempo libre ponía muy furioso a Gonzalo. No le gustaba estar sin hacer nada, y tener que pensar lo que tenía que hacer para ocupar 24 horas eternas lo deprimía. Mañana acudiría a una clínica en Barcelona para consultar una segunda opinión, probablemente no tendría que ser intervenido y esa posibilidad, esa pequeña esperanza de poder esquivar el quirófano lo alivia por momentos. Se levantó y pensó que lo mejor para despejarse y aclarar las ideas era una ducha caliente para calmar el frío que golpeaba fuerte a finales del mes de noviembre en Madrid. Se desvistió, cosa que le resultó realmente difícil porque no quería desprenderse del calor con el que había dormido esa noche. Se metió rápidamente bajo la ducha y el chorro de agua caliente golpeó su cara al instante. Gonzalo agradeció el calor de esa ducha que le hizo sentirse mucho mejor y con mejor ánimo. Se vistió deprisa y se fue hasta la cocina para desayunar.
-Buenos días ma- dijo Gonzalo nada más entrar en la cocina viendo a su madre preparando café.
-Buenos días hijo, ¿cómo te encuentras?
-Pues me siento raro, no sé…
-¿Dormiste bien?
-Sí… como siempre.
-Ven, siéntate y tómate este café calentito, te sentará bien.
-No sé ni lo que voy a hacer en todo el día.
-Algo encontrarás para entretenerte.
-Igual y voy a salir a dar un paseo, quizás el aire fresco me siente bien durante un rato.
-Es una buena idea, así te despejas.
Gonzalo terminó de desayunar y salió a caminar por las inmensas calles de Madrid, aunque llevaba casi 4 años viviendo allí, la ciudad nunca dejaba de sorprenderle. Además el ambiente navideño empezaba a mostrarse en los escaparates y en todos los locales del lugar. Esto hizo recordarle a Gonzalo que pronto viajaría a Argentina para pasar las fiestas con su familia. Aunque también le hizo recordar que probablemente se encontraría con Carolina, y eso lo amargaba mucho, no quería verla por nada del mundo. Mientras regresaba a la casa se encontró en el suelo con un colgante que tenía dos mitades de un corazón. Lo recogió del suelo y se lo llevo consigo, pensando que algún día una de las mitades se la podría dar a otra mujer, una mujer que lo quisiera de verdad y no por lo que representa.
De regreso a casa Irene seguía dándole vueltas a la cabeza sobre lo que sentía hacia Gonzalo Higuaín, aquel futbolista del que apenas conocía algo sobre su vida, al que admira profundamente y que lo siente inalcanzable en todos los sentidos. Cuando llegó a casa preparó la comida para ella y sus dos hermanos.
-Palo, ¿estás bien?- preguntó Irene viendo como su hermana no paraba de darle vueltas al plato.
-¿Te lo parece?
-Nena, yo sé que estás preocupada por lo que le pasa a Gonzalo, pero no puedes deprimirte así… Piensa en Nahuel.
-Ya lo hago, pero aún que quiera no puedo evitar estar así.
-Te entiendo perfectamente, a mí también me pasa, pero haz un esfuerzo, por Nahuel.
-¿Qué es lo que también te pasa?
-Que también me preocupa Gonzalo tanto como a ti, pero nosotras no podemos hacer nada.
-¿De verdad te preocupa?
-Pues claro que me preocupa, pero me preocupa más verte así a ti, eres mi hermana y te quiero, ¿lo sabías?
-Yo también te quiero Ire- las dos se abrazaron fuertemente bajo la atenta mirada de Nahuel que les lanzó una sonrisa.
-A ti también te queremos canijo- dijo Irene acariciando el pelo de Nahuel.
-Y yo a vosotras más- y abrazó a sus hermanas.
-Venga Nahuel, es hora de la siesta, vamos.
Los tres subieron a la planta superior. Irene acostó a su hermanito y se fue a su habitación junto con Paloma. Irene se tumbó en cama pensando en todas esas cosas que tenía tan adentro, en su corazón, pero que no sabía lo que eran.
-Palo, ¿puedo contarte una cosa personal?
-Claro Ire, ¿qué pasa?
-Creo que siento algo por alguien.
-¿Qué?- dijo Palo sentándose en la cama de Ire.
-Sí, lo que pasa es que no sé lo que es.
-¿Y quién es?
-Ese es el problema.
-¿Qué pasa con él? ¿Es mala persona o algo?
-No, no, al contrario. Lo que pasa es que…
-Suéltalo ya, que me tienes en ascuas…
-Es Gonzalo.
-¿Gonzalo? ¿Qué Gonzalo? ¿Me estás hablando del Gonzalo futbolista?
-Sí, de Gonzalo el futbolista, Gonzalo Higuaín.
-No puedes hablar en serio… ¿me estás queriendo decir que estás enamorada de Gonzalo Higuaín?
-Creo que sí, no lo sé… siento cosas que no siento con otros.
-Pero, si ni siquiera lo conoces…
-Lo sé, y eso es lo que más me duele, que lo tengo tan lejos.
-Nena, lo tuyo es más que admiración, no es como lo mío, está claro.
-Pero, ¿qué puedo hacer ahora?
-Eso sí que no lo sé.
-¿Cómo puedo hacer para dejarle un mensaje de apoyo?
-Espera un momento, ¿André tiene internet verdad?
-Sí ¿y?
-Pues que le podemos dejar un mensaje de apoyo en twitter.
-Es cierto, tienes razón. Pero tenemos que esperar a que regrese la abuela, no podemos dejar solo a Nahuel.
Pasó la tarde muy lenta para ambas y en cuanto llegó su abuela se fueron a la casa de André para poder contactar vía twitter con Gonzalo Higuaín.
-Hola André.
-¿Qué os trae por aquí?
-Necesitamos de tu ayuda.
-Más bien de tu internet- dijo Palo bromeando.
-Pasad, adelante. Vamos a mi habitación.
-¿Qué necesitais?
-Queríamos dejarle un mensaje de ánimo a Gonzalo por twitter.
-Ah, claro, eso está hecho. Mira, justamente iba a hacerlo yo ahora mismo.
Irene accedió a su cuenta de twitter y dejó su mensaje de apoyo a Gonzalo, con la esperanza de arrancarle una sonrisa y levantarle el ánimo.
-Es un mensaje precioso hermana, seguro que le encanta.
-Eso espero.
-Además, Irene, eres la primera que le manda su apoyo.
-Gracias André, de verdad.
-No tienes que agradecerme, somos amigos ¿no?
-Claro, ahora tenemos que irnos, antes de que lleguen mis padres.
-Es verdad, os acompaño a la puerta.
Gonzalo estaba recostado en la cama tratando de dormir un rato y olvidarse de los problemas cuando recibió una alerta en su teléfono de un nuevo mensaje en twitter. Pensó que sería alguien de su familia deseándole lo mejor en su lesión. Su sorpresa fue mayúscula al ver que el primer mensaje de apoyo era de una chica que no conocía en absoluto, pero se dio cuenta al instante de que en ese mensaje había algo más que energía positiva, le había hecho recordar que tiene unos fans maravillosos que se acuerdan de él en cada momento, en los buenos y en los malos. Era un mensaje muy profundo que le había llegado al corazón, no pudo resistirse y se atrevió a mandarle una respuesta para agradecerle el gesto y la preocupación. Apagó su teléfono y se quedó pensando en quién sería esa misteriosa chica del tweet, el primer tweet de apoyo. ¿Quién será? No sabía por qué pero empezó a sentir una extraña sensación en él, como si su corazón latiera más deprisa. ¿Qué le estaba pasando?
-¿En qué estarás pensando Gonzalo?- se preguntaba Irene desde su cama una y otra vez. ¿Habría leído su tweet o simplemente lo habría ignorado? Su corazón latía con fuerza al pensar en él, una vez más. ¿Era amor?
Ambos sentían algo muy extraño el uno hacia el otro, pero sin conocerse mutuamente y sin saber lo que uno sentía por el otro. El corazón de ambos latía con la misma fuerza, el de Irene cuando pensaba en Gonzalo y el de Gonzalo cuando pensaba en ese hermoso mensaje, que era mucho más que un mensaje de ánimo, algo se escondía en esas líneas, ¿pero qué?

sábado, 24 de diciembre de 2011

CAPITULO I: EL INICIO DE UNA ESCALADA

[Televisión: El delantero argentino del Real Madrid Gonzalo Higuaín padece de una hernia de disco en las vértebras L5-S1. Se seguirá sometiendo a diversas pruebas para determinar si el futbolista debe operarse o podrá curar su dolencia sin ningún tipo de intervención quirúrgica…]
Paloma e Irene miraban sin pestañear la pantalla del televisor y escuchaban muy atentamente lo que decía el reportero. Las noticias no eran precisamente las mejores.
-¡Ay no…! Mi Goni está enfermito… ¡Qué mal!- exclamó Palo casi llorando- ¿Y ahora qué voy a hacer yo?
-Palo, “Goni” como tú le llamas, no está enfermito, está lesionado, y no te desesperes. Es deportista y volverá a jugar mucho antes de lo que te imaginas. No te preocupes.
-¿Cómo que no me preocupe? Parece mentira que a ti también te guste Gonza. Deberías estar como yo.
-¿Al borde de la depresión? No, gracias. Lo único que podemos hacer ahora es mandarle todo nuestro apoyo y mejores deseos para que se recupere lo antes posible.
-No es justo que se lesione… ¿por qué no se lesiona el estúpido de Cristiano Ronaldo?
-Un tonto con suerte hermanita, no podemos hacer nada. Venga, que es tarde y no llegamos.
Las dos hermanas partieron a sus respectivos centros de educación. Paloma iba tan sumisa en lo que acababa de escuchar que casi ni se entera de que el autobús había llegado a la parada. Sin embargo Irene a pesar de estar realmente preocupada por la lesión de Higuaín pensaba que eran cosas del fútbol que no se podían evitar y que podría haber sido mucho peor. Se pasó todo el viaje en autobús pensando en cómo podría demostrarle su apoyo y su cariño para su pronta recuperación. Aunque no lo demostrara sentía algo más que admiración por el futbolista, no era la histeria de su hermana pero sí que era algo muy fuerte, algo que le hacía latir el corazón a una velocidad sobrenatural cada vez que lo veía o lo nombraban, no era una cosa normal. Por otro lado Palo iba en el autobús mucho más pensativa de lo normal, cosa que notaron de inmediato sus amigas.

En otro punto de la península, más concretamente en la capital de España, Madrid, un reconocido jugador de fútbol acababa de conocer los motivos de sus constantes dolencias en la zona lumbar que, al parecer, lo tendrían varios meses apartado de las competiciones. Al salir de la clínica donde acababa de recibir la mala noticia lo estaban esperando una gran cantidad de periodistas que esperaban las declaraciones del jugador y su padre.
-¿Cómo así que se enteraron tan pronto?- preguntó molesto Gonzalo.
-Hijo, esta gente se entera de todo antes que todo el mundo, no sé cómo pero lo hacen. Pero no te preocupes, debes mantener el tipo y aparentar normalidad.
-¿Cómo quieres que aparente normalidad? Es imposible.
Los dos esquivaron con dificultad la multitud de cámaras y periodistas que esperaban las primeras declaraciones del futbolista sin éxito.
El padre de Gonzalo notó que su hijo estaba mucho más deprimido de lo que debería.
-Gonzalo, tranquilo, estas lesiones parecen graves al principio, pero verás que pronto te recuperas.
Gonzalo solo esbozó una leve sonrisa de aprobación hacia su padre. Solo tenía ganas de llegar a su casa y descansar, desde luego las cosas no parecían ir a mejor.
Cuando llegó a la casa entró sin decir nada y se encerró en su habitación dando un portazo.
-¿Qué le pasa?- preguntó su madre preocupada.
-Esta lesión le va a afectar demasiado.
-Pero, ¿qué le dijo el doctor?
-Pues que tiene una hernia de disco.
-Dios mío, con razón está así, es una cosa muy seria.
-Y lo peor es que estará varios meses sin jugar.
-Voy a ver como está.
-Nancy, déjalo que esté solo un rato, necesita pensar.
Gonzalo se tumbó en cama pensando en todas las cosas que habían pasado en las últimas semanas. Todo parecía venírsele encima, nada salía bien y lo peor llegaba ahora con esta lesión. Nada podía ir peor. En un momento sonó el teléfono de Gonzalo, se resistió a contestar pero como no colgaban decidió contestar.
[Conversación telefónica]
-¿Cómo tardaste tanto en contestar?
-Disculpa, es que no me apetece hablar con nadie.
-¿Qué pasó? ¿Estás bien?
-Estoy jodido Eze, estoy bien jodido.
-Pero cuéntame que pasó.
-Hoy fui a la clínica por lo de los exámenes médicos.
-¿Y qué te dijeron?
-Tengo una hernia de disco y estaré varios meses fuera.
-Pues sí que tienes que estar bajoneado. ¿Es serio no?
-Sí, y parece que solo puedo curarme con una operación.
-Si es la única salida, tienes que hacerlo Gonzalo, piensa en tu carrera.
-Lo sé, pero le tengo mucho pánico a los quirófanos.
-A nadie le hacen gracia los quirófanos, pero no te preocupes, verás que todo anda bien.
-De verdad que hablar contigo me reconforta.
-Oye, y ¿cómo vas con lo de… ya sabes?
-¿Hablas de Carolina?
-Sí, de eso hablo. ¿Cómo estás?
-No me gusta recordar eso Eze, me sienta mal hablar de ella, me lastimó y no quiero bajonearme más, es algo del pasado, quiero olvidarme de ella para siempre.
-Imagino que no quieres ni nombrarla, pero en el fondo sé que aún la tienes presente, que no la olvidaste. Gonzalo, solo quiero saber una cosa.
-¿Qué quieres saber?
-¿Todavía la amas?- se hizo un silencio largo- ¿Gonzalo?
-No lo sé, no lo sé, no sé si la sigo amando, creo que sí, pero… no sé qué hacer, estoy confundido.
-Gonzalo, tienes que olvidarla…
-¿Y crees que yo no quiero olvidarla?
-No te enfades, solo te estoy aconsejando, soy tu amigo y quiero ayudarte.
-Y te lo agradezco, de verdad, pero ahora necesito estar solo, quiero pensar.
-Está bien, te dejo que pienses, pero no te deprimas, por favor.
-Tranquilo, hablamos mañana.
[Fin conversación telefónica]
Desde luego la conversación con Ezequiel le había hecho recordar todo lo que pasó con Carolina. Se la había jugado y le había hecho mucho daño, pero muy en el fondo la seguía queriendo y no sabía cómo arrancársela del corazón. Sabía que debía olvidarla pero no sería fácil y ahora con la dura lesión que se le vino encima sería mucho peor. El fútbol estaba siendo el mejor refugio para sus penas, pero ahora que no iba a poder jugar las cosas volverían al principio y no sabía cómo afrontarlas. Todo se complicaba cada vez más. Ezequiel siempre le decía que se buscara otra mujer, pero era demasiado pronto para encarar una nueva relación… ¿o no?