sábado, 24 de diciembre de 2011

CAPITULO I: EL INICIO DE UNA ESCALADA

[Televisión: El delantero argentino del Real Madrid Gonzalo Higuaín padece de una hernia de disco en las vértebras L5-S1. Se seguirá sometiendo a diversas pruebas para determinar si el futbolista debe operarse o podrá curar su dolencia sin ningún tipo de intervención quirúrgica…]
Paloma e Irene miraban sin pestañear la pantalla del televisor y escuchaban muy atentamente lo que decía el reportero. Las noticias no eran precisamente las mejores.
-¡Ay no…! Mi Goni está enfermito… ¡Qué mal!- exclamó Palo casi llorando- ¿Y ahora qué voy a hacer yo?
-Palo, “Goni” como tú le llamas, no está enfermito, está lesionado, y no te desesperes. Es deportista y volverá a jugar mucho antes de lo que te imaginas. No te preocupes.
-¿Cómo que no me preocupe? Parece mentira que a ti también te guste Gonza. Deberías estar como yo.
-¿Al borde de la depresión? No, gracias. Lo único que podemos hacer ahora es mandarle todo nuestro apoyo y mejores deseos para que se recupere lo antes posible.
-No es justo que se lesione… ¿por qué no se lesiona el estúpido de Cristiano Ronaldo?
-Un tonto con suerte hermanita, no podemos hacer nada. Venga, que es tarde y no llegamos.
Las dos hermanas partieron a sus respectivos centros de educación. Paloma iba tan sumisa en lo que acababa de escuchar que casi ni se entera de que el autobús había llegado a la parada. Sin embargo Irene a pesar de estar realmente preocupada por la lesión de Higuaín pensaba que eran cosas del fútbol que no se podían evitar y que podría haber sido mucho peor. Se pasó todo el viaje en autobús pensando en cómo podría demostrarle su apoyo y su cariño para su pronta recuperación. Aunque no lo demostrara sentía algo más que admiración por el futbolista, no era la histeria de su hermana pero sí que era algo muy fuerte, algo que le hacía latir el corazón a una velocidad sobrenatural cada vez que lo veía o lo nombraban, no era una cosa normal. Por otro lado Palo iba en el autobús mucho más pensativa de lo normal, cosa que notaron de inmediato sus amigas.

En otro punto de la península, más concretamente en la capital de España, Madrid, un reconocido jugador de fútbol acababa de conocer los motivos de sus constantes dolencias en la zona lumbar que, al parecer, lo tendrían varios meses apartado de las competiciones. Al salir de la clínica donde acababa de recibir la mala noticia lo estaban esperando una gran cantidad de periodistas que esperaban las declaraciones del jugador y su padre.
-¿Cómo así que se enteraron tan pronto?- preguntó molesto Gonzalo.
-Hijo, esta gente se entera de todo antes que todo el mundo, no sé cómo pero lo hacen. Pero no te preocupes, debes mantener el tipo y aparentar normalidad.
-¿Cómo quieres que aparente normalidad? Es imposible.
Los dos esquivaron con dificultad la multitud de cámaras y periodistas que esperaban las primeras declaraciones del futbolista sin éxito.
El padre de Gonzalo notó que su hijo estaba mucho más deprimido de lo que debería.
-Gonzalo, tranquilo, estas lesiones parecen graves al principio, pero verás que pronto te recuperas.
Gonzalo solo esbozó una leve sonrisa de aprobación hacia su padre. Solo tenía ganas de llegar a su casa y descansar, desde luego las cosas no parecían ir a mejor.
Cuando llegó a la casa entró sin decir nada y se encerró en su habitación dando un portazo.
-¿Qué le pasa?- preguntó su madre preocupada.
-Esta lesión le va a afectar demasiado.
-Pero, ¿qué le dijo el doctor?
-Pues que tiene una hernia de disco.
-Dios mío, con razón está así, es una cosa muy seria.
-Y lo peor es que estará varios meses sin jugar.
-Voy a ver como está.
-Nancy, déjalo que esté solo un rato, necesita pensar.
Gonzalo se tumbó en cama pensando en todas las cosas que habían pasado en las últimas semanas. Todo parecía venírsele encima, nada salía bien y lo peor llegaba ahora con esta lesión. Nada podía ir peor. En un momento sonó el teléfono de Gonzalo, se resistió a contestar pero como no colgaban decidió contestar.
[Conversación telefónica]
-¿Cómo tardaste tanto en contestar?
-Disculpa, es que no me apetece hablar con nadie.
-¿Qué pasó? ¿Estás bien?
-Estoy jodido Eze, estoy bien jodido.
-Pero cuéntame que pasó.
-Hoy fui a la clínica por lo de los exámenes médicos.
-¿Y qué te dijeron?
-Tengo una hernia de disco y estaré varios meses fuera.
-Pues sí que tienes que estar bajoneado. ¿Es serio no?
-Sí, y parece que solo puedo curarme con una operación.
-Si es la única salida, tienes que hacerlo Gonzalo, piensa en tu carrera.
-Lo sé, pero le tengo mucho pánico a los quirófanos.
-A nadie le hacen gracia los quirófanos, pero no te preocupes, verás que todo anda bien.
-De verdad que hablar contigo me reconforta.
-Oye, y ¿cómo vas con lo de… ya sabes?
-¿Hablas de Carolina?
-Sí, de eso hablo. ¿Cómo estás?
-No me gusta recordar eso Eze, me sienta mal hablar de ella, me lastimó y no quiero bajonearme más, es algo del pasado, quiero olvidarme de ella para siempre.
-Imagino que no quieres ni nombrarla, pero en el fondo sé que aún la tienes presente, que no la olvidaste. Gonzalo, solo quiero saber una cosa.
-¿Qué quieres saber?
-¿Todavía la amas?- se hizo un silencio largo- ¿Gonzalo?
-No lo sé, no lo sé, no sé si la sigo amando, creo que sí, pero… no sé qué hacer, estoy confundido.
-Gonzalo, tienes que olvidarla…
-¿Y crees que yo no quiero olvidarla?
-No te enfades, solo te estoy aconsejando, soy tu amigo y quiero ayudarte.
-Y te lo agradezco, de verdad, pero ahora necesito estar solo, quiero pensar.
-Está bien, te dejo que pienses, pero no te deprimas, por favor.
-Tranquilo, hablamos mañana.
[Fin conversación telefónica]
Desde luego la conversación con Ezequiel le había hecho recordar todo lo que pasó con Carolina. Se la había jugado y le había hecho mucho daño, pero muy en el fondo la seguía queriendo y no sabía cómo arrancársela del corazón. Sabía que debía olvidarla pero no sería fácil y ahora con la dura lesión que se le vino encima sería mucho peor. El fútbol estaba siendo el mejor refugio para sus penas, pero ahora que no iba a poder jugar las cosas volverían al principio y no sabía cómo afrontarlas. Todo se complicaba cada vez más. Ezequiel siempre le decía que se buscara otra mujer, pero era demasiado pronto para encarar una nueva relación… ¿o no?

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