martes, 6 de marzo de 2012

CAPÍTULO V: NECESITO VERTE.

Era de noche y André y Andrea fueron a la casa de Irene para saber cómo le había ido la mañana y averiguar si Gonzalo le había respondido nuevamente.
-Hola… ¿Todo bien?- preguntó Andrea nada más entrar.
-Muy bien, más que bien- respondió Palo feliz.
-¿Pasó algo que nosotros no sepamos?- preguntó André intrigado.
-Sí, pasad y sentaos que ahora baja Ire y os cuenta todo con detalles, yo tengo que seguir con mi tarea.
-La esperamos, ve tranquila.
En unos segundos bajó Irene a toda prisa hasta el salón para saludar a sus amigos.
-Nos contó tu hermana que anda todo maravillosamente bien, ¿ha pasado algo?
-Andrea, ya sabes cómo es mi hermana, pero sí, todo anda bien, pero nada fuera de lo normal.
-¿Y Gonzalo te contestó nuevamente?
-Mira que eres chismoso, sí, me respondió nuevamente, y esta vez por mensaje privado.
-¿Mensaje Privado? ¿Qué tan privado puede ser ese mensaje, eh?- dijo Andrea con mirada divertida.
-Que malpensada eres, por Dios… solamente me mando el mensaje para pedirme mi dirección de correo electrónico.
-¿Y lo dices así, tan tranquila?
-¿Cómo quieres que lo diga?
-Bueno, eso es que quiere conocerte, está claro.
-Se lo darías ¿no?
-Sí, mujer, sí, se lo di, pero igual no podré hablar mucho con él.
-Mira, hoy te dejo el ordenador, igual esta noche se conecta y puedes hablar con él.
-André, no hace falta, igual lo necesitas.
-Tranquila, en mi casa todavía queda el ordenador de mesa, no te preocupes, quédatelo al menos esta noche.
-André tiene razón, te lo quedas esta noche y mañana nos cuentas, ¿te parece?
-Me parece estupendo, mañana si pasa cualquier cosa yo os cuento todo.
-Entonces nos vamos… Nos vemos mañana.
-Hasta mañana.
Irene subió a su habitación donde Palo había terminado de hacer su tarea.
-¿Todo bien?
-Sí, todo bien, André me dejó su ordenador para que pudiera hablar con Gonzalo esta noche.
-Ay, qué bueno… Es genial.
-Sí, espero de verdad que esté conectado y podamos hablar.
-Seguro que sí, me muero de ganas.
-Nena, cuidadito con chismosear…
-Tranquila, pero si sale el tema dile que lo quiero muchísimo.
-Está bien, se lo diré, pero no te prometo nada.
-Te quiero.
Gonzalo había terminado de cenar y se encerró en su habitación sin pronunciar ni palabra, cosa que tenía muy preocupados a sus padres, pero por un lado entendían que Gonzalo no estaba atravesando el mejor momento de su vida, y era normal que no tuviera ánimos ni para mantener una conversación durante la cena. En cuanto se encerró en su habitación lo primero que hizo fue encender el ordenador y ver si Irene estaba online para poder hablar con ella. Pensó que quizás era muy tarde para que pudiera estar conectada, pero igual decidió esperar un rato más, por si acaso.
Irene bajó a la cocina donde sus padres estaban terminando de cenar todavía.
-¿Qué tal el día, hija? Tu madre me contó que no estabas muy bien hoy.
-Muy bien papá, solo que me sentía algo cansada y no me apetecía ir.
-¿Todo bien con Nahuel?
-Sí, muy bien, se alegró muchísimo cuando le dije que me quedaría toda la mañana con él.
-Ya estará cansado de tu abuela- dijo gracioso Sebastián.
-Es posible, por cierto, Nahuel me mostró una caja enorme donde guarda todos sus ahorros y me dijo que me fuera… - Irene dejó la frase a medias.
-Que te fueras, ¿a dónde?
-A Madrid…
-¿Para qué querrías ir a Madrid?- preguntó su madre extrañada.
-Será para conocer al futbolista ese, Higuaín ¿no?
-Sí, ese es papá… Pero no voy a ir a ninguna parte, no ahora.
-O sea, que tienes pensado ir en algún momento.
-Pues sí, es mi sueño y pienso lograrlo algún día.
-No sé que tanto te pasa con ese chico, ni siquiera te conoce.
Irene no pensó que su madre no tenía ni idea de que sí la conoce, aunque fuera a través de la red.
-Me voy a mi cuarto, ya es tarde.
-Buenas noches hija.
-Buenas noches.
Irene subió a su cuarto a toda prisa y se metió en cama con el ordenador de André con la esperanza de encontrar a Gonzalo conectado y charlar con él aunque solo fuera un rato.
-¿Vas a conectarte?
-Sí, un rato, solo para ver si está conectado, no creo que tarde mucho.
-Tranquila, por mí no te preocupes.
Encendió el ordenador y de inmediato se conectó en el MSN…
A Gonzalo se le encendieron los ojos nada más ver que Irene acababa de iniciar sesión, justo cuando estaba a punto de desconectarse. No sabía por qué, pero su corazón latía a un ritmo imparable, se moría de los nervios, nunca había tenido contacto con una fan como lo estaba teniendo con ella.
Ninguno de los dos, a pesar de las ganas que tenían de iniciar una conversación, se atrevía a iniciar la charla…
Irene decidió empezar primero…
[Conversación MSN:]
Irene Farías dos Santos dice:
Hola!
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Hola! Cómo estás? Pensé que no te conectarías a estas horas.
Irene Farías dos Santos dice:
No es habitual en mí conectarme a estas horas.
Muy bien y tú?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Te mentiría si te dijera que estoy bien, pero supongo que no será el fin del mundo.
Irene Farías dos Santos dice:
No puedo ni imaginarme por lo que debes estar pasando, no debe ser fácil.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
No lo es, pero prefiero que no te lo imaginés. Es algo que no le deseo a nadie. Pero gracias al apoyo de personas como vos se lleva mucho mejor.
Irene Farías dos Santos dice:
No me des las gracias, lo hago porque quiero y me preocupa que de verdad que te pasen estas cosas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Tengo que confesarte algo… algo muy personal, ¿te importa?
Irene Farías dos Santos dice:
Claro, adelante…
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Desde que me mandaste el primer mensaje me pasa algo muy raro, no sé lo que es, pero cuando leí el segundo mensaje el corazón empezó a latirme muy deprisa, siento que te necesito…
(Irene se quedó pensativa ante semejante confesión, no podía dar crédito a lo que estaba leyendo)
¿Todo bien?
Irene Farías dos Santos dice:
Sí, todo bien, discúlpame. Es que… no sé qué decir, es todo tan… raro y repentino…
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Para mí también es raro y repentino, pero es lo que me dice el corazón… si yo te lo pidiera, ¿vendrías hasta acá para que nos viéramos?
Irene Farías dos Santos dice:
Gonzalo, me encantaría poder viajar y conocerte, pero no puedo, simplemente no puedo.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Entiendo… ¿eso quiere decir que solo tenés un interés en mí profesionalmente? ¿no te gusto como persona?
Irene Farías dos Santos dice:
No trates de complicarlo más, no es que no me gustes, es que no me encuentro en un momento de mi vida sencillo para poder viajar hasta allá.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Entonces… ¿estarías dispuesta a venir a verme en otro momento?
Irene Farías dos Santos dice:
Claro que estaría dispuesta, pero ni yo misma sé cuándo podré viajar, estoy en plenos estudios y mi familia no puede costearse mi viaje y mi estancia por el momento.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Si el problema es el dinero, yo estoy dispuesto a costearte e vuelo y te ofrezco mi casa para los días que necesites, no me importa.
Irene Farías dos Santos dice:
No quiero abusar de tu confianza, además no me conoces de nada, ¿por qué tanto interés en que vaya?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Es cierto, no te conozco. Y tengo interés en conocerte porque necesito encontrar a alguien en mi vida que trate de comprenderme y entenderme, no estoy pasando por mi mejor momento, ni profesional ni mucho menos personal.
Irene Farías dos Santos dice:
Te entiendo, pero no por eso debes estar desesperado en conocerme. Y siento mucho que no estés pasando un buen momento en tu vida. Si necesitas ayuda voy a estar aquí, al otro lado, pero no me pidas más, por favor.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Tenés razón, pero necesito algo más que ayuda, necesito alguien que me quiera por lo que soy y no por lo que tengo, necesito un abrazo, un beso, necesito a alguien cerca.
Irene Farías dos Santos dice:
¿Y crees que yo puedo darte todo eso?
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Algo adentro de mí me dice que vos sí podés ser esa persona que tanto necesito ahora mismo, quiero rehacer mi vida, y quiero que sea con vos.
(Irene no daba crédito a lo que estaba leyendo, pensó que era muy tarde y podría ser producto de un sueño, pero era la realidad, la persona que más ama en el mundo le acababa de decir que quería compartir el resto de su vida con ella, así, sin más, qué iba a decirle a él, y lo que era peor… ¿qué le iba a decir a su familia?)
Irene Farías dos Santos dice:
Gonzalo, es muy tarde y necesito dormir y descansar, y sobre todo pensar en todo esto, piensa que no es fácil para mí tomar una decisión tan así, de repente. Necesito tiempo, mucho tiempo, espero me comprendas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Te entiendo, tomate el tiempo que necesités, te voy a esperar. Y espero que esto no impida que sigamos hablando.
Irene Farías dos Santos dice:
Tranquilo, claro que podemos seguir hablando, pero sin mencionar este tema. Por favor. Ahora lo mejor es que descansemos, podemos hablar mañana o cuando puedas.
Hasta la victoria siempre (G.G.H.) dice:
Claro, hablamos mañana sin falta. Un beso grande y que pases buena noche.
Irene Farías dos Santos dice:
Buenas noches. Hasta mañana.
[Fin de la conversación vía MSN]
Irene no consiguió dormir en toda la noche, se la pasó dando vueltas pensando en esa conversación, estaba confundida, no sabía qué hacer, todo era demasiado repentino y brusco para ella. Quizás para Gonzalo fuese fácil afrontar todo esto, porque puede tener a la mujer que quiera, pero para Irene todo esto es algo nuevo, nunca había sentido nada como lo que siente por Gonzalo, ¿debe marcharse a Madrid y aclarar sentimientos con Gonzalo?

viernes, 10 de febrero de 2012

CAPÍTULO IV: LA RESPUESTA.

 -¿André, Andrea? ¿Qué hacéis aquí?
-Venimos a contarte algo que te va a dejar boquiabierta- dijo Andrea emocionada.
-Pasad, pasad.
-No adivinas lo que venimos a contarte- dijo André poniéndole intriga.
-¿Pero qué pasó?
-Eso, ¿qué pasó?- dijo Paloma que entraba en el salón.
-Yo también quiero saber- añadió Nahuel.
-Está bien, sentaos, porque la cosa es fuerte.
-¿Cómo fuerte? ¿Es algo malo?-preguntó Irene.
-No es malo, es maravilloso.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?- dijo Andrea.
-Díselo tú, mejor.
-Suéltalo ya- Irene, Palo y Nahuel estaban expectantes esperando conocer la noticia.
-André me contó que ayer le mandaste un mensaje a Gonzalo.
-Sí, ¿y?
-Pues que Gonzalo te respondió.
-Espera un segundo, ¿me estás diciendo que el mismo Gonzalo Higuaín me respondió?
-Sí, eso mismo.
-Eso no es cierto, es una broma.
-Ay Ire, es verdad, ¿o crees que tus amigos te iban a mentir en algo como esto? No me lo puedo creer. Quiero ver ese mensaje.
-Mira, aquí está el mensaje- André les mostró la pantalla del ordenador donde se veía el mensaje.
-Gracias por estar ahí- leyó Irene muy bajito totalmente incrédula- No puede ser verdad.
-Es increíble Ire, como te envidio hermana.
-Sabe que existo- dijo Irene casi llorando.
-Claro que lo sabe, siempre lo supo- dijo Andrea abrazándola.
-Andrea, no digas estupideces con eso del destino, el sigue sin saber quién soy, a pesar del mensaje.
-Dios, que negativa, así seguro que no lo conocerás en la vida.
-Ire, ahora sí, tienes que viajar a Madrid- dijo Palo emocionada.
-Palo, ¿cómo crees? Tengo que seguir mis estudios, y el dinero no nos basta para viajar hasta allá. Además ni sé donde vive.
-Cierto, pero mira yo creo que lo acabarás conociendo, Gonzalo es el primer tweet que responde, será por algo- dijo Palo.
-Palo tiene razón- añadió André- No todos los días le manda un mensaje a uno un jugador de fútbol.
-Nena, tienes que mandarle otro- dijo Andrea.
-¿Para qué? No tengo nada más que decirle, además no me responderá de nuevo.
-Yo creo que sí tienes muchas cosas que contarle.
-Es cierto Ire, si no le mandas tú un mensaje, se lo mando yo- dijo Palo entusiasmada.
-Ah no, eso sí que no, tú no mandas nada, que a saber lo que pensará de ti. Ya se me ocurrirá algo. Venga Palo, ya es hora de que te vayas, es tarde.
-Madre mía, me voy ya, nos vemos a la tarde- dijo Palo saliendo como un rayo.
-¿Y qué vas a mandarle?- preguntó Andrea.
-No sé. No se me ocurre nada.
-Deberías pensar algo breve pero con mucho significado, y que sea original- propuso André.
-Vamos a ver, déjame el ordenador- André le dio el ordenador- Ya sé, le pondré esto.
Andrea y André miraron el mensaje que Irene le había mandado a Gonzalo.
-Me gusta, es simple pero muy profundo- dijo Andrea.
-Desde luego, seguro te responde de nuevo.
-¡No quiero hacerme ilusiones!
-Bueno Ire, nos vamos que tenemos cosas que hacer antes de llegar a la facultad, te dejo mi ordenador por si te responde, estate atenta.
-Gracias André, no tienes por qué hacerlo.
-Lo hago porque sé que te hace mucha ilusión. Nos vemos a la tarde.
-Un besito nena, pásalo bien.
-Hasta luego.
Irene cerró la puerta y vio que su hermano había terminado de desayunar.
-Ire, ¿qué vamos a hacer toda la mañana?
-Pues no lo sé, ¿qué te apetece hacer?
-La verdad no lo sé…
-¿Quieres que vayamos a leer un rato?
-Claro, vamos.
Los dos subieron a la habitación de Nahuel para leer los libros de cuentos que tenía en su cuarto.
-¿Cuál quieres leer?
-A ver… este, este es mi favorito.
-Muy bien, entonces leámoslo- Ire le dio el libro a su hermano y este con mucho interés empezó a leer en alto.
Irene trataba de prestarle la mayor atención posible a su hermano, pero era incapaz de sacarse de la cabeza a Gonzalo, pero ¿por qué? Nahuel se dio cuenta de que su hermana estaba distraída y paró de leer.
-¿Por qué paras?
-Porque no me haces caso.
-Sí que te hago caso.
-Ire, ¿te pasa algo?- preguntó Nahuel preocupado.
-No, cariño, no me pasa nada, solo que no he dormido nada.
-Yo sé que te pasa algo y no me lo quieres contar porque soy muy pequeño- la verdad Ire se había quedado perpleja, Nahuel tenía razón, algo la preocupaba- ¿Quieres ir a Madrid a ver a Higuaín verdad?
-Nahuel, no puedo irme a Madrid, y lo sabes.
-Sí que puedes. Yo puedo ayudarte.
-No puedes ayudarme… No tienes dinero suficiente, además qué voy a hacer allá, si ni sé dónde vive.
-Sí que tengo dinero, mira-Nahuel se acercó a una caja metálica que había sobre el escritorio, la alcanzó y se la llevó a su hermana.
-¿Qué es esto?
-Ábrela.
Ire abrió la caja y se quedó boquiabierta. La caja estaba llena de los ahorros de su hermano. Con todo eso, podrían viajar los 5 a Madrid.
-Nahuel, ¿de dónde sacaste todo este dinero?
-De lo que me dan en Navidades, en los cumpleaños y demás, ¿en qué los voy a gastar yo? Si quieres te lo presto para que vayas a Madrid.
-No, no hace falta, no tengo por qué ir a Madrid, me voy a quedar aquí.
-¿De verdad de verdad?
-De verdad de verdad.
Se pasaron la mañana leyendo y jugando hasta que sonó el timbre.
-¡Madre mía, es la hora de la comida y no preparé nada!
-Hola, ya estoy en casa- era Palo que acababa de llegar de clases.
-Hola Palo, discúlpame, pero no hice nada de comer, estuve toda la mañana con Nahuel y se me pasó el tiempo volando.
-No pasa nada, igual puedes hacer algo ahora rápidamente ¿no?
-Sí, ahora preparo algo.
-Voy a dejar esto en el cuarto y bajo.
Palo subió hasta su cuarto y dejó sus cosas, bajó al salón y vio el ordenador de André.
-Ire, ¿qué hace aquí el ordenador de André?
-Lo dejó por si Gonzalo me respondía.
-Que buen amigo que es, ahora miro si te respondió.
Al fin Gonzalo y su padre llegaron a casa después de conocer una segunda opinión en Barcelona.
-¿Qué te dijo el médico, hijo?- preguntó su madre nada más verlo.
-Que me someteré a un tratamiento durante 5 días para ver si mejoro algo, si no, tendré que operarme.
-Dios quiera que salga todo bien.
-Voy a descansar un rato- Gonzalo estaba deprimido y lo único que quería era descansar y olvidarse de todo.
-Lo veo muy deprimido.
-No te preocupes, verás que en estos cinco días mejora mucho.
Gonzalo se encerró en su cuarto y encendió el teléfono. Al momento vio que había recibido un nuevo mensaje en Twitter. ¿Quién sería ahora? No se lo podía creer, era la misma persona que le mandó el mensaje esta última noche. Gonzalo sin saber por qué se emocionó y se sintió aliviado por un momento, se le olvidaron los problemas durante unos segundos. Ese mensaje lo llenó de esperanza. Esa chica tenía algo de especial, pero no sabía qué. Entonces decidió mandarle un mensaje privado para saber un poco más sobre ella, quién sabe si esa chica podría ser el amor de su vida. En esas estaba cuando llegó Ezequiel.
-¿Qué haces tan concentrado?
-Mandar un mensaje.
-¿A quién?- preguntó Ezequiel intrigado.
-A nadie, no es importante.
-¿Cómo que a nadie? Déjame ver…
-Ezequiel no seas pesado…
Ezequiel le arrebató el teléfono y vio lo que Gonzalo había escrito.
-Nada importante ¿no? Así que mensajeándote con una chica y no me dices nada.
-Es una fan, quiero agradecerle su apoyo.
-Claro, ¿quieres que me lo crea? Quieres agradecerle pidiéndole su dirección de correo electrónico, Gonzalo, no me mientas.
-Está bien, creo que me gusta la chica, y sí que es una fan, solo que es la única que de momento me muestra su apoyo de verdad, y no es una histérica de esas que me manda tweets depravados, y me gustaría conocerla más, eso es todo.
-Ya, me parece bien que quieras rehacer tu vida, ¿pero crees que una fan es lo adecuado? ¿No piensas que pueda aprovecharte de ti?
-Ezequiel, Irene no es Carolina.
-¿Y cómo lo sabes? Ni siquiera la conoces.
-Eze, siento que va a salir bien, no sé, tengo una corazonada.
-Está bien, si tú lo crees así, está bien. ¿Y qué tal por Barcelona?
-Normal, en 5 días tendré que hacerme otras pruebas.
-Verás que todo sale bien. Ten fe.

Mientras, en casa de Irene…
-Ire, ven aquí, tienes un nuevo mensaje privado.
-¿Mensaje privado?- Ire fue corriendo al salón.
-Sí, mira.
Irene abrió el mensaje nerviosa…
-¿De quién es?
-Es de Gonzalo…
-¿¿¿¿QUÉ???? ¿Estás hablando en serio?
-Sí, hablo en serio.
-¿Y qué pone?
-Que me quiere conocer y me pidió mi dirección de correo electrónico.
-No me lo puedo creer… dásela, no lo dudes…
-¿Crees que haré lo correcto? No quiero ilusionarme.
-Ire, no seas idiota, y dásela, ¿qué pierdes con eso? Igual él siente algo…
-Palo, ¿cuándo vas a dejar de tener pajaritos en la cabeza? Gonzalo no puede sentir nada por mí porque no me conoce…
-Pues por eso quiero tu dirección de correo, para conocerte más, porque con tus mensajes le parecerías una persona interesante.
-Está bien, se la mandaré.

En pocos minutos Gonzalo recibió un mensaje privado con la dirección de correo de esa misteriosa chica que tantas ganas tenía de conocer. En un segundo la agregó en su cuenta de correo electrónico y deseaba verla pronto conectada para hablar con ella. Gonzalo se acordó del colgante que encontró en la calle y pensó… ¿será para ella la otra mitad de mi corazón?