viernes, 10 de febrero de 2012

CAPÍTULO IV: LA RESPUESTA.

 -¿André, Andrea? ¿Qué hacéis aquí?
-Venimos a contarte algo que te va a dejar boquiabierta- dijo Andrea emocionada.
-Pasad, pasad.
-No adivinas lo que venimos a contarte- dijo André poniéndole intriga.
-¿Pero qué pasó?
-Eso, ¿qué pasó?- dijo Paloma que entraba en el salón.
-Yo también quiero saber- añadió Nahuel.
-Está bien, sentaos, porque la cosa es fuerte.
-¿Cómo fuerte? ¿Es algo malo?-preguntó Irene.
-No es malo, es maravilloso.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?- dijo Andrea.
-Díselo tú, mejor.
-Suéltalo ya- Irene, Palo y Nahuel estaban expectantes esperando conocer la noticia.
-André me contó que ayer le mandaste un mensaje a Gonzalo.
-Sí, ¿y?
-Pues que Gonzalo te respondió.
-Espera un segundo, ¿me estás diciendo que el mismo Gonzalo Higuaín me respondió?
-Sí, eso mismo.
-Eso no es cierto, es una broma.
-Ay Ire, es verdad, ¿o crees que tus amigos te iban a mentir en algo como esto? No me lo puedo creer. Quiero ver ese mensaje.
-Mira, aquí está el mensaje- André les mostró la pantalla del ordenador donde se veía el mensaje.
-Gracias por estar ahí- leyó Irene muy bajito totalmente incrédula- No puede ser verdad.
-Es increíble Ire, como te envidio hermana.
-Sabe que existo- dijo Irene casi llorando.
-Claro que lo sabe, siempre lo supo- dijo Andrea abrazándola.
-Andrea, no digas estupideces con eso del destino, el sigue sin saber quién soy, a pesar del mensaje.
-Dios, que negativa, así seguro que no lo conocerás en la vida.
-Ire, ahora sí, tienes que viajar a Madrid- dijo Palo emocionada.
-Palo, ¿cómo crees? Tengo que seguir mis estudios, y el dinero no nos basta para viajar hasta allá. Además ni sé donde vive.
-Cierto, pero mira yo creo que lo acabarás conociendo, Gonzalo es el primer tweet que responde, será por algo- dijo Palo.
-Palo tiene razón- añadió André- No todos los días le manda un mensaje a uno un jugador de fútbol.
-Nena, tienes que mandarle otro- dijo Andrea.
-¿Para qué? No tengo nada más que decirle, además no me responderá de nuevo.
-Yo creo que sí tienes muchas cosas que contarle.
-Es cierto Ire, si no le mandas tú un mensaje, se lo mando yo- dijo Palo entusiasmada.
-Ah no, eso sí que no, tú no mandas nada, que a saber lo que pensará de ti. Ya se me ocurrirá algo. Venga Palo, ya es hora de que te vayas, es tarde.
-Madre mía, me voy ya, nos vemos a la tarde- dijo Palo saliendo como un rayo.
-¿Y qué vas a mandarle?- preguntó Andrea.
-No sé. No se me ocurre nada.
-Deberías pensar algo breve pero con mucho significado, y que sea original- propuso André.
-Vamos a ver, déjame el ordenador- André le dio el ordenador- Ya sé, le pondré esto.
Andrea y André miraron el mensaje que Irene le había mandado a Gonzalo.
-Me gusta, es simple pero muy profundo- dijo Andrea.
-Desde luego, seguro te responde de nuevo.
-¡No quiero hacerme ilusiones!
-Bueno Ire, nos vamos que tenemos cosas que hacer antes de llegar a la facultad, te dejo mi ordenador por si te responde, estate atenta.
-Gracias André, no tienes por qué hacerlo.
-Lo hago porque sé que te hace mucha ilusión. Nos vemos a la tarde.
-Un besito nena, pásalo bien.
-Hasta luego.
Irene cerró la puerta y vio que su hermano había terminado de desayunar.
-Ire, ¿qué vamos a hacer toda la mañana?
-Pues no lo sé, ¿qué te apetece hacer?
-La verdad no lo sé…
-¿Quieres que vayamos a leer un rato?
-Claro, vamos.
Los dos subieron a la habitación de Nahuel para leer los libros de cuentos que tenía en su cuarto.
-¿Cuál quieres leer?
-A ver… este, este es mi favorito.
-Muy bien, entonces leámoslo- Ire le dio el libro a su hermano y este con mucho interés empezó a leer en alto.
Irene trataba de prestarle la mayor atención posible a su hermano, pero era incapaz de sacarse de la cabeza a Gonzalo, pero ¿por qué? Nahuel se dio cuenta de que su hermana estaba distraída y paró de leer.
-¿Por qué paras?
-Porque no me haces caso.
-Sí que te hago caso.
-Ire, ¿te pasa algo?- preguntó Nahuel preocupado.
-No, cariño, no me pasa nada, solo que no he dormido nada.
-Yo sé que te pasa algo y no me lo quieres contar porque soy muy pequeño- la verdad Ire se había quedado perpleja, Nahuel tenía razón, algo la preocupaba- ¿Quieres ir a Madrid a ver a Higuaín verdad?
-Nahuel, no puedo irme a Madrid, y lo sabes.
-Sí que puedes. Yo puedo ayudarte.
-No puedes ayudarme… No tienes dinero suficiente, además qué voy a hacer allá, si ni sé dónde vive.
-Sí que tengo dinero, mira-Nahuel se acercó a una caja metálica que había sobre el escritorio, la alcanzó y se la llevó a su hermana.
-¿Qué es esto?
-Ábrela.
Ire abrió la caja y se quedó boquiabierta. La caja estaba llena de los ahorros de su hermano. Con todo eso, podrían viajar los 5 a Madrid.
-Nahuel, ¿de dónde sacaste todo este dinero?
-De lo que me dan en Navidades, en los cumpleaños y demás, ¿en qué los voy a gastar yo? Si quieres te lo presto para que vayas a Madrid.
-No, no hace falta, no tengo por qué ir a Madrid, me voy a quedar aquí.
-¿De verdad de verdad?
-De verdad de verdad.
Se pasaron la mañana leyendo y jugando hasta que sonó el timbre.
-¡Madre mía, es la hora de la comida y no preparé nada!
-Hola, ya estoy en casa- era Palo que acababa de llegar de clases.
-Hola Palo, discúlpame, pero no hice nada de comer, estuve toda la mañana con Nahuel y se me pasó el tiempo volando.
-No pasa nada, igual puedes hacer algo ahora rápidamente ¿no?
-Sí, ahora preparo algo.
-Voy a dejar esto en el cuarto y bajo.
Palo subió hasta su cuarto y dejó sus cosas, bajó al salón y vio el ordenador de André.
-Ire, ¿qué hace aquí el ordenador de André?
-Lo dejó por si Gonzalo me respondía.
-Que buen amigo que es, ahora miro si te respondió.
Al fin Gonzalo y su padre llegaron a casa después de conocer una segunda opinión en Barcelona.
-¿Qué te dijo el médico, hijo?- preguntó su madre nada más verlo.
-Que me someteré a un tratamiento durante 5 días para ver si mejoro algo, si no, tendré que operarme.
-Dios quiera que salga todo bien.
-Voy a descansar un rato- Gonzalo estaba deprimido y lo único que quería era descansar y olvidarse de todo.
-Lo veo muy deprimido.
-No te preocupes, verás que en estos cinco días mejora mucho.
Gonzalo se encerró en su cuarto y encendió el teléfono. Al momento vio que había recibido un nuevo mensaje en Twitter. ¿Quién sería ahora? No se lo podía creer, era la misma persona que le mandó el mensaje esta última noche. Gonzalo sin saber por qué se emocionó y se sintió aliviado por un momento, se le olvidaron los problemas durante unos segundos. Ese mensaje lo llenó de esperanza. Esa chica tenía algo de especial, pero no sabía qué. Entonces decidió mandarle un mensaje privado para saber un poco más sobre ella, quién sabe si esa chica podría ser el amor de su vida. En esas estaba cuando llegó Ezequiel.
-¿Qué haces tan concentrado?
-Mandar un mensaje.
-¿A quién?- preguntó Ezequiel intrigado.
-A nadie, no es importante.
-¿Cómo que a nadie? Déjame ver…
-Ezequiel no seas pesado…
Ezequiel le arrebató el teléfono y vio lo que Gonzalo había escrito.
-Nada importante ¿no? Así que mensajeándote con una chica y no me dices nada.
-Es una fan, quiero agradecerle su apoyo.
-Claro, ¿quieres que me lo crea? Quieres agradecerle pidiéndole su dirección de correo electrónico, Gonzalo, no me mientas.
-Está bien, creo que me gusta la chica, y sí que es una fan, solo que es la única que de momento me muestra su apoyo de verdad, y no es una histérica de esas que me manda tweets depravados, y me gustaría conocerla más, eso es todo.
-Ya, me parece bien que quieras rehacer tu vida, ¿pero crees que una fan es lo adecuado? ¿No piensas que pueda aprovecharte de ti?
-Ezequiel, Irene no es Carolina.
-¿Y cómo lo sabes? Ni siquiera la conoces.
-Eze, siento que va a salir bien, no sé, tengo una corazonada.
-Está bien, si tú lo crees así, está bien. ¿Y qué tal por Barcelona?
-Normal, en 5 días tendré que hacerme otras pruebas.
-Verás que todo sale bien. Ten fe.

Mientras, en casa de Irene…
-Ire, ven aquí, tienes un nuevo mensaje privado.
-¿Mensaje privado?- Ire fue corriendo al salón.
-Sí, mira.
Irene abrió el mensaje nerviosa…
-¿De quién es?
-Es de Gonzalo…
-¿¿¿¿QUÉ???? ¿Estás hablando en serio?
-Sí, hablo en serio.
-¿Y qué pone?
-Que me quiere conocer y me pidió mi dirección de correo electrónico.
-No me lo puedo creer… dásela, no lo dudes…
-¿Crees que haré lo correcto? No quiero ilusionarme.
-Ire, no seas idiota, y dásela, ¿qué pierdes con eso? Igual él siente algo…
-Palo, ¿cuándo vas a dejar de tener pajaritos en la cabeza? Gonzalo no puede sentir nada por mí porque no me conoce…
-Pues por eso quiero tu dirección de correo, para conocerte más, porque con tus mensajes le parecerías una persona interesante.
-Está bien, se la mandaré.

En pocos minutos Gonzalo recibió un mensaje privado con la dirección de correo de esa misteriosa chica que tantas ganas tenía de conocer. En un segundo la agregó en su cuenta de correo electrónico y deseaba verla pronto conectada para hablar con ella. Gonzalo se acordó del colgante que encontró en la calle y pensó… ¿será para ella la otra mitad de mi corazón?

No hay comentarios:

Publicar un comentario