domingo, 25 de diciembre de 2011

CAPÍTULO II: TODO SE COMPLICA.


-Palo, ¿estás bien?- preguntó Tania viendo a Palo un tanto triste.
-No, no estoy bien, no es justo que pasen estas cosas…- dijo casi llorando.
-¿Qué pasó? ¿Está todo bien en tu casa?
-En mi casa está todo como siempre, no te preocupes…
-¿Entonces, cual es el problema?
-Pues que mi Goni está lesionado muy grave y estará muchos meses sin jugar…
-¡¿Qué?! Eso no puede ser… no puedes hablar en serio.
-Sí que hablo en serio, no es justo que a él le pase esto.
-Desde luego que no, debe estar pasándolo fatal…
-Sí, no sabes cuánto me gustaría poder estar con él ahora para darle ánimos…
-Perdóname Palo, pero a Gonzalo le darías de todo menos ánimos, ¿o no?- dijo Tania intentando romper el hielo con una broma.
-Ay, no digas eso, es en serio… Ahora lo que más necesita es apoyo y mucho cariño, nada más.
-¿Y estás segura de que podrías darle todo eso?
-Pues claro, lo quiero mucho.
-Ya Palo, pero asúmelo, él no te conoce y será muy difícil que algún día llegues a conocerlo.
-Tania, para mí es posible el llegar a conocerlo, mucho más que posible.
-Claro, nada es imposible, pero ¿crees que de verdad que te correspondería?
-No lo sé… pero no pierdo nada con intentarlo…
-Palo, Gonzalo es un futbolista, y aunque aparente ser una persona normal, es famoso y con dinero, será muy difícil que se fije en una chica como tú o como yo, hazte a la idea.
-Claro que no, Gonzalo no es como los demás, es diferente, y estoy segura de que antes que fijarse en una estúpida se fijaría en mí o en ti. ¿Por qué no?
-Ya me gustaría a mí tener esas esperanzas que tú tienes, de verdad.
-Soñar no cuesta dinero y yo creo en mis posibilidades.
-Cosa que me alegra… ¿Y tu hermana?
-¿Mi hermana qué?
-Digo… ¿Cómo está con lo de Gonzalo? Como también le gusta, no sé…
-Irene es una insensible… Me dijo que no me preocupara, que se recuperaría pronto.
-¿Por qué la llamas insensible?
-¿Cómo que por qué? Si lo quisiera de verdad estaría igual de preocupada que yo, y no es el caso.
-¿Y cómo sabes eso? Igual está tan preocupada como tú o incluso más… lo que pasa es que igual quiere aparentar…
Desde luego Tania tenía toda la razón, Irene se moría de la preocupación por la lesión de Gonzalo y los duros momentos que le esperarían a partir de ahora, pero por desgracia ella no podía hacer nada por él, más que rezar para que se recuperara pronto y mandarle sus mensajes de ánimo. Aunque muy últimamente sus rezos tenían un solo destino, su hermano Nahuel. Los compañeros de Irene habían notado que su estado de ánimo no era el de siempre y se acercaron a preguntarle qué le pasaba.
-Ire, ¿estás bien?- preguntó Andrea sentándose a su lado.
-Sí, solo que he dormido poco, nada más.
-¿De verdad que solo es eso? Parece algo más que falta de sueño…
-De verdad que solo es eso, te lo juro…
-Sigo sin creerte… ¿le pasó algo a tu hermano?
-No, Nahuel está bien dentro de lo que cabe, sin cambios.
-Pues sigo pensando que algo te pasa.
-Será que el estúpido de Higuaín se ha lesionado- dijo Paulo acercándose a escuchar la conversación.
-Paulo, no hables así de él delante de mí, ¿te parece?- soltó Irene con rabia.
-Discúlpame, pero es lo que pienso… Ese… jugadorito no merece que te preocupes tanto por él, déjalo que se hunda en su desgracia…
-Eres odioso, ¿lo sabías?- dijo Irene apartándose del lugar.
-¿Estás contento? Ya lo conseguiste…- dijo Andrea.
-Ni que fuera para tanto la lesión de ese estúpido.
-Déjalo ya ¿no? No ves que lo único que haces es hundirla más… déjala que sufra si quiere.
-Mujeres…- dejó caer Paulo una vez que Andrea se fue tras Irene.
-¿Pasó algo?- preguntó André nada más llegar.
-Que tu novia está deprimida por la lesión de Higuaín…
-Paulo, ya, no es mi novia, y si está deprimida no la presiones, sabes que es muy sensible.
-¿Tú también? De verdad que sois unos blandos.
Irene no tenía la cabeza para estudiar, estaba demasiado sumida en sus pensamientos. ¿Por qué diablos estaba así? Si ni siquiera lo conoce. Al terminar las dos primeras clases tuvieron un breve descanso para relajarse. Aprovecharon para acercarse a la cafetería a tomar algo caliente.
-Nena, de verdad me preocupas.
-Andrea, no hace falta que te pongas así por mí.
-Sí que me pongo así, soy tu mejor amiga y nos conocemos desde pequeñas. Dime qué te pasa… ¿Es por lo de Higuaín?
-Sí, es por eso, pero no sé por qué estoy así.
-Porque lo admiras mucho y no te gusta que le pasen esas cosas, es normal.
-¿Tú crees que sea tan normal? Andrea, tengo 19 años no 16 como mi hermana. No estoy para perder el tiempo con estas preocupaciones.
-Irene… ¿Alguna vez te paraste a pensar que haya algo más que admiración hacia él?
-No te entiendo… ¿Qué más puede haber?
-No lo sé… eso solo lo sabes tú…
-Andrea… no empieces con tus misterios, dilo ya- Andrea la miró con cara de obviedad- Ay no, Andrea, no estoy enamorada de él… ¿cómo voy a estar enamorada de una persona que no he visto en mi vida? Probablemente no lo vaya a conocer nunca, además ni siquiera sabe que existo.
-Irene, sabe que existes, lo que pasa es que tú no lo sabes…
-Andrea, no me sueltes el rollo del destino, porque Gonzalo y yo no nacimos para estar juntos. Él es futbolista y yo aficionada al fútbol, nada más.
-Cómo quieras, si tú lo dices…
André seguía muy de cerca la conversación, en realidad estaba asustado de que Irene pudiera sentir algo más que admiración por Higuaín, en realidad sentía algo por ella pero no se atrevía a decírselo por miedo a que lo rechazara a pesar de que fueran amigos desde la infancia.
Era por la mañana y el despertador de Gonzalo había sonado como de costumbre solo que hoy no tenía que acudir al entreno, en realidad no sabía que iba a hacer, esto de no tener en qué ocupar el tiempo libre ponía muy furioso a Gonzalo. No le gustaba estar sin hacer nada, y tener que pensar lo que tenía que hacer para ocupar 24 horas eternas lo deprimía. Mañana acudiría a una clínica en Barcelona para consultar una segunda opinión, probablemente no tendría que ser intervenido y esa posibilidad, esa pequeña esperanza de poder esquivar el quirófano lo alivia por momentos. Se levantó y pensó que lo mejor para despejarse y aclarar las ideas era una ducha caliente para calmar el frío que golpeaba fuerte a finales del mes de noviembre en Madrid. Se desvistió, cosa que le resultó realmente difícil porque no quería desprenderse del calor con el que había dormido esa noche. Se metió rápidamente bajo la ducha y el chorro de agua caliente golpeó su cara al instante. Gonzalo agradeció el calor de esa ducha que le hizo sentirse mucho mejor y con mejor ánimo. Se vistió deprisa y se fue hasta la cocina para desayunar.
-Buenos días ma- dijo Gonzalo nada más entrar en la cocina viendo a su madre preparando café.
-Buenos días hijo, ¿cómo te encuentras?
-Pues me siento raro, no sé…
-¿Dormiste bien?
-Sí… como siempre.
-Ven, siéntate y tómate este café calentito, te sentará bien.
-No sé ni lo que voy a hacer en todo el día.
-Algo encontrarás para entretenerte.
-Igual y voy a salir a dar un paseo, quizás el aire fresco me siente bien durante un rato.
-Es una buena idea, así te despejas.
Gonzalo terminó de desayunar y salió a caminar por las inmensas calles de Madrid, aunque llevaba casi 4 años viviendo allí, la ciudad nunca dejaba de sorprenderle. Además el ambiente navideño empezaba a mostrarse en los escaparates y en todos los locales del lugar. Esto hizo recordarle a Gonzalo que pronto viajaría a Argentina para pasar las fiestas con su familia. Aunque también le hizo recordar que probablemente se encontraría con Carolina, y eso lo amargaba mucho, no quería verla por nada del mundo. Mientras regresaba a la casa se encontró en el suelo con un colgante que tenía dos mitades de un corazón. Lo recogió del suelo y se lo llevo consigo, pensando que algún día una de las mitades se la podría dar a otra mujer, una mujer que lo quisiera de verdad y no por lo que representa.
De regreso a casa Irene seguía dándole vueltas a la cabeza sobre lo que sentía hacia Gonzalo Higuaín, aquel futbolista del que apenas conocía algo sobre su vida, al que admira profundamente y que lo siente inalcanzable en todos los sentidos. Cuando llegó a casa preparó la comida para ella y sus dos hermanos.
-Palo, ¿estás bien?- preguntó Irene viendo como su hermana no paraba de darle vueltas al plato.
-¿Te lo parece?
-Nena, yo sé que estás preocupada por lo que le pasa a Gonzalo, pero no puedes deprimirte así… Piensa en Nahuel.
-Ya lo hago, pero aún que quiera no puedo evitar estar así.
-Te entiendo perfectamente, a mí también me pasa, pero haz un esfuerzo, por Nahuel.
-¿Qué es lo que también te pasa?
-Que también me preocupa Gonzalo tanto como a ti, pero nosotras no podemos hacer nada.
-¿De verdad te preocupa?
-Pues claro que me preocupa, pero me preocupa más verte así a ti, eres mi hermana y te quiero, ¿lo sabías?
-Yo también te quiero Ire- las dos se abrazaron fuertemente bajo la atenta mirada de Nahuel que les lanzó una sonrisa.
-A ti también te queremos canijo- dijo Irene acariciando el pelo de Nahuel.
-Y yo a vosotras más- y abrazó a sus hermanas.
-Venga Nahuel, es hora de la siesta, vamos.
Los tres subieron a la planta superior. Irene acostó a su hermanito y se fue a su habitación junto con Paloma. Irene se tumbó en cama pensando en todas esas cosas que tenía tan adentro, en su corazón, pero que no sabía lo que eran.
-Palo, ¿puedo contarte una cosa personal?
-Claro Ire, ¿qué pasa?
-Creo que siento algo por alguien.
-¿Qué?- dijo Palo sentándose en la cama de Ire.
-Sí, lo que pasa es que no sé lo que es.
-¿Y quién es?
-Ese es el problema.
-¿Qué pasa con él? ¿Es mala persona o algo?
-No, no, al contrario. Lo que pasa es que…
-Suéltalo ya, que me tienes en ascuas…
-Es Gonzalo.
-¿Gonzalo? ¿Qué Gonzalo? ¿Me estás hablando del Gonzalo futbolista?
-Sí, de Gonzalo el futbolista, Gonzalo Higuaín.
-No puedes hablar en serio… ¿me estás queriendo decir que estás enamorada de Gonzalo Higuaín?
-Creo que sí, no lo sé… siento cosas que no siento con otros.
-Pero, si ni siquiera lo conoces…
-Lo sé, y eso es lo que más me duele, que lo tengo tan lejos.
-Nena, lo tuyo es más que admiración, no es como lo mío, está claro.
-Pero, ¿qué puedo hacer ahora?
-Eso sí que no lo sé.
-¿Cómo puedo hacer para dejarle un mensaje de apoyo?
-Espera un momento, ¿André tiene internet verdad?
-Sí ¿y?
-Pues que le podemos dejar un mensaje de apoyo en twitter.
-Es cierto, tienes razón. Pero tenemos que esperar a que regrese la abuela, no podemos dejar solo a Nahuel.
Pasó la tarde muy lenta para ambas y en cuanto llegó su abuela se fueron a la casa de André para poder contactar vía twitter con Gonzalo Higuaín.
-Hola André.
-¿Qué os trae por aquí?
-Necesitamos de tu ayuda.
-Más bien de tu internet- dijo Palo bromeando.
-Pasad, adelante. Vamos a mi habitación.
-¿Qué necesitais?
-Queríamos dejarle un mensaje de ánimo a Gonzalo por twitter.
-Ah, claro, eso está hecho. Mira, justamente iba a hacerlo yo ahora mismo.
Irene accedió a su cuenta de twitter y dejó su mensaje de apoyo a Gonzalo, con la esperanza de arrancarle una sonrisa y levantarle el ánimo.
-Es un mensaje precioso hermana, seguro que le encanta.
-Eso espero.
-Además, Irene, eres la primera que le manda su apoyo.
-Gracias André, de verdad.
-No tienes que agradecerme, somos amigos ¿no?
-Claro, ahora tenemos que irnos, antes de que lleguen mis padres.
-Es verdad, os acompaño a la puerta.
Gonzalo estaba recostado en la cama tratando de dormir un rato y olvidarse de los problemas cuando recibió una alerta en su teléfono de un nuevo mensaje en twitter. Pensó que sería alguien de su familia deseándole lo mejor en su lesión. Su sorpresa fue mayúscula al ver que el primer mensaje de apoyo era de una chica que no conocía en absoluto, pero se dio cuenta al instante de que en ese mensaje había algo más que energía positiva, le había hecho recordar que tiene unos fans maravillosos que se acuerdan de él en cada momento, en los buenos y en los malos. Era un mensaje muy profundo que le había llegado al corazón, no pudo resistirse y se atrevió a mandarle una respuesta para agradecerle el gesto y la preocupación. Apagó su teléfono y se quedó pensando en quién sería esa misteriosa chica del tweet, el primer tweet de apoyo. ¿Quién será? No sabía por qué pero empezó a sentir una extraña sensación en él, como si su corazón latiera más deprisa. ¿Qué le estaba pasando?
-¿En qué estarás pensando Gonzalo?- se preguntaba Irene desde su cama una y otra vez. ¿Habría leído su tweet o simplemente lo habría ignorado? Su corazón latía con fuerza al pensar en él, una vez más. ¿Era amor?
Ambos sentían algo muy extraño el uno hacia el otro, pero sin conocerse mutuamente y sin saber lo que uno sentía por el otro. El corazón de ambos latía con la misma fuerza, el de Irene cuando pensaba en Gonzalo y el de Gonzalo cuando pensaba en ese hermoso mensaje, que era mucho más que un mensaje de ánimo, algo se escondía en esas líneas, ¿pero qué?

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